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El primer futbolista que murió con las botas puestas

Primera | Sevilla

El primer futbolista que murió con las botas puestas

El primer futbolista que murió con las botas puestas

Hoy se cumplen 30 años de la muerte de Pedro Berruezo, jugador del Sevilla, mientras disputaba un partido contra el Pontevedra.

Pedro Berruezo Martín (22-5-1945, Melilla) murió sobre el terreno de juego de Pasarón mientras defendía los colores del Sevilla contra el Pontevedra (2-0), en la decimoctava jornada de Liga de Segunda. Corría el minuto seis cuando el extremo, que se encontraba en el centro del campo, alejado del balón, cayó fulminado. En el hospital ingresó cadáver. La causa de su muerte nunca se determinó, pero todo apuntaba a un infarto de corazón o cerebral. Berruezo defendió los colores del Málaga y del club de Nervión y fue internacional Sub-23 con España en dos ocasiones. AS rememora ahora el suceso junto a su viuda, Gloria Bernal, y dos de sus ex compañeros.

El texto de una simple postal se convertiría pocas horas después en un documento estremecedor: "Hola chatillas: Dentro de poco salimos para el campo pues son las 2 de la tarde del domingo y mientras estoy en la habitación me pongo contigo con estas líneas. ¿Qué tal estáis? ¿Y la pequeña? Me figuro lo guapa y graciosa que estará con el trajecito de marmota y su cochecito. Y tú, ¿qué tal? Cuídate en comer y todo lo necesario. Esta noche te llamaré. Bueno, esto te lo digo y me escucharás antes de leerlo. Supongo que tu madre y hermana seguirán bien. Dale besos a la niña y familia, y para ti, de quien mucho te quiere, tu Pedro".

Esta postal, enviada por Pedro Berruezo a Isabel Gloria Bernal desde el Parador Nacional de Pontevedra, donde se encontraba hospedado el Sevilla Fútbol Club, el 7 de enero de 1973, era algo más que una sencilla declaración de amor. Era el testamento que dejó el melillense, el primer jugador profesional español que moría en acto de servicio. Hoy se cumplen 30 años de aquel luctuoso suceso. Su viuda, Gloria, y dos de las personas, el portero Rodri y el lateral Isabelo, que vivieron de cerca aquel trágico suceso, reviven los últimos momentos del malogrado futbolista.

Último café

Berruezo jugaba muy mal a los chinos. Casi siempre le ganaban Isabelo, Rodri, Baby Acosta, Pazos y Garzón, sus mejores compañeros. Ellos le ganaron el último café antes de salir para el campo de Pasarón. El Sevilla había pasado la tarde del viernes en Madrid. Allí vieron Las tentaciones de Benedetto. El sábado, ya en Pontevedra, más cine ¿Qué me pasa, doctor?, el título de su última película. Una macabra coincidencia. Antes del choque contra el Pontevedra, Isabelo bromeó con Berruezo, al que llamaba Bombero, y un paisano confundió a Rodri con Berruezo.

Corría el minuto 6 del segundo tiempo, el balón salió de la banda y Berruezo se encontraba allí. Rodri asegura ponérsele la carne de gallina al revivir aquel dramático instante: "Pedro comenzó a hacer una flexión como hacía siempre que no se encontraba bien, quiso intentar ponerse en pie miró al banquillo y gritó con mucha fuerza ¡¡¡eeeeeeh!!! Jamás olvidaré ese grito. Pedro se desplomó al suelo levantando la mano derecha. Salimos corriendo hacia él, el médico del Pontevedra saltó la grada y Manolín Bueno, que era el que estaba más cerca, le metió la mano en la boca para que no se tragara la lengua. Los camilleros de la Cruz Roja lo trasladaron a los vestuarios. En un lado de la camilla estaba Isabelo, yo al otro".

Ya en el vestuario, Antonio Gómez, el kinesiólogo del equipo (que viajó en lugar del médico del club, Antonio Leal Graciani, fallecido hace unos meses, que no pudo desplazarse a Pontevedra porque ese mismo día le daban un homenaje a su padre, el insigne doctor Leal Castaño), le puso una inyección de coramina. Pero Berruezo no reaccionó y fue trasladado de forma urgente a la Clínica Mayoral. Antonio Gómez y el paraguayo Toñánez acompañaron al futbolista en la ambulancia. Al llegar sufrió una parada cardiaca irreversible.

Oficialmente, la muerte de Berruezo se debió a un colapso cardiaco. Pero Isabelo discrepa: "Pienso que Pedro murió de un infarto cerebral. Hace un año murió una muchacha bailando y cayó de la misma forma que mi compañero. Los mismos síntomas. En la clínica de Pontevedra, uno de los doctores me preguntó si había tenido un golpe en la cabeza y yo le dije que no, pero Pedro sufrió el primer desfallecimiento en Alicante, luego otro en Sabadell, otro, más fuerte, que lo vio todo el mundo, ante el Barakaldo. A partir de ahí lo estuvo tratando el doctor Felipe Martínez. Pedro paró un poco, creíamos que ya estaba recuperado, marchó a Pontevedra y de Pasarón no salió vivo".

Después del severo desfallecimiento que Berruezo sufrió ante el Barakaldo (10 diciembre de 1972) se creó un cuadro de médicos para explorar las causas de los desvanecimientos de Pedro.

"El médico me dijo que Pedro podía tener un pequeño tumor, como un garbanzo, que le pudo estallar. Nos dijo que se podía confirmar eso con la autopsia, pero nosotros le dijimos que no queríamos que abrieran a Pedro, que le esperaba su mujer, embarazada, y que no era plan. Ya sabe, cosas de antes. El caso es que el médico de aquel hospital lo comprendió y certificó la defunción por parada infarto. Ese médico se portó bien; el del Pontevedra, no. El doctor Díaz Lema dejó a Pedro en la caseta y se fue a ver al partido como si tal cosa. Ese sí que tenía delito".

La alianza y la espinillera

El cuerpo llegó a Sevilla en la tarde del lunes. La capilla ardiente se instaló en el Sánchez-Pizjuán. El cadáver, amortajado con la equipación blanca del Sevilla, fue velado durante la noche por la plantilla. En el amanecer, la viuda quiso la alianza de Pedro y los jugadores abrieron el féretro. Estaban presentes Rodri, Isabelo, Baby Acosta, Hita, Garzón y Paco. Isabelo fue el encargado de quitarle la alianza, así como una de las espinilleras: "Ésa la he conservado durante veintitantos años, hasta que hace muy poco se la di al hijo de Pedro, futbolista del Cartagonova". En la mañana del 9, la comitiva fúnebre se dirigió a Málaga, en cuyo cementerio municipal fue enterrado Pedro Berruezo.

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