Boxeo para atacar a Sadam Hussein
Los marines se entrenan en Kuwait y Doha antes del ataque a Irak
Los marines norteamericanos desplazados a Oriente Medio sufren doce horas diarias de durísima instrucción, escuchan en los campos de entrenamiento música rock a todo trapo y preparan el ataque al Irak de Sadam Hussein boxeando fieramente entre ellos. También hacen carreras de relevos con todo el material al hombro, más de cuarenta kilos sobre las espaldas. Como recompensa para los mejores, una botella de vino de bajísima calidad, cuentan los enviados especiales. Es la vida diaria de miles de jóvenes estadounidenses en las bases y acuartelamientos de su país en Kuwait y Doha (Qatar), en pleno desierto.
Hasta allí llegan casi a diario nuevos refuerzos y los tambores de guerra acabarán pronto por silenciar los altavoces de los campos de entrenamiento y el rock and roll.
Curiosamente, la mayoría de los marines ahora estacionados en Kuwait proceden de Fort Stewart, en Georgia, el estado del que es capital Atlanta, la penúltima ciudad olímpica. Pero los combates de boxeo nada tienen que ver con el Olimpismo, sino con la guerra.
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Los generales que mandan a los marines consideran que este es un deporte adecuado para lo que se avecina: endurece, fortalece y fomenta la agresividad. Un poco triste.
Si nadie lo remedia, el boxeo dejará de existir en Doha y Kuwait a finales de este mes o principios de febrero. Para entonces se anuncia el ataque estadounidense a Irak. Entonces el combate será diferente.
