Primera | Racing 3 - Athletic 4

El psicólogo de Jupp se llama Etxeberria

Dos goles de Joseba y uno de Urzaiz, de penalti, remontaron un 3-1.

<b>JOSEBA NO PERDONÓ</B>. Un derechazo y un suave toque con el interior tumbaron al Racing.
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Decía Heynckes que mandaría a los psicólogos al psiquiatra y que no quiere ni verlos, pero... ¿y sus chicos? ¿les ha preguntado a ellos? El alemán ha alineado 14 onces diferentes en 16 jornadas y su gente (ya ha utilizado a los 25) anda desorientada. A los tres minutos Javi González y Aranzubía evidenciaron que falta feeling en los leones. Era un aviso. Siete minutos después, Aranzubía se tragaba una inofensiva falta lanzada con malicia por Munitis. Gol. El Athletic, a remontar, eso le va últimamente. El Racing, replegado y a correr. Lo esperado, o mejor dicho, "lo visualizado" antes del choque.

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Preciado tiró de pizarra para buscar el punto 1.000: balones a los extremos y a buscar las espaldas bilbaínas. El enésimo lío de Regueiro a Javi González acabó en penalti. Y Guerrero, Javi no Julen, marcó su sexto gol. El Athletic, sin Gurpegui, estaba desaparecido. Hasta que Tiko, con una falta, despertó al gigante y Joseba se animó, pero las ayudas de Juanma a Sietes le quitaron las ganas. Con Bodipo fallando goles (hasta tres claros) y Munitis y Regueiro (ensanchan tanto el campo que uno sospecha que ni se conocen) desquiciando a la defensa, llegó el gol del Athletic, de Mora (buen central en mal día) en propia puerta. Pero una vaselina (de esas de saludar antes de tirarla) de Regueiro volvió a complicarlo.

Con la reanudación llegaron malas noticias al banquillo rojiblanco. Orbaiz se lesionó. Pero instantes después una entrada de Mora al bulto acabó en penalti que Urzaiz transformó. El partido se abrió, se convirtió en un partido de locos, psiquiatras y psicólogos. El Athletic iba a por los tres puntos, por cuarta vez llegando desde atrás. El Racing tiró a la basura en once minutos el trabajo de una hora, cuando Joseba Exteberría, en el 62, recogió un balón y lo incrustó en la red. Y en el 86, galopada y suave vaselina de Joseba que lograba la machada. Moraleja: Ya sabemos porque Heynckes no quiere psicólogos; él tiene a Joseba. ¡Para qué más! El clásico del Cántabrico cumplió con las expectativas: goles, emoción y buen juego.

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