Altadill busca el récord de la vuelta al mundo
El navegante español forma parte de la tripulación que pretende superar el registro del francés Bruno Peyron


Desde hace varias semanas, Guillermo Altadill vive pendiente de su teléfono móvil. Espera una llamada que hará que deba presentarse, esté donde esté y en menos de 24 horas, en la base de su equipo, en el puerto francés de Lorient, para iniciar uno de sus mayores retos: batir el récord de la Jules Verne, una travesía contrarreloj de 28.035 millas náuticas (51.900 kilómetros) alrededor del mundo y que el francés Bruno Peyron estableció con su mismo barco (llamado entonces Orange, ahora Kingfisher II) en 64 días, 8 horas, 37 minutos y 24 segundos, en una travesía prodigiosa que completó el 5 de mayo del pasado año
La navegante transoceánica británica Ellen McArthur compró el barco, un catamarán de 38 metros, a Peyron y ha realizado importantes modificaciones en el mismo, destacando el nuevo mástil de carbono ultraligero de 41 metros de alto que ha costado 600.000 euros (100 millones de pesetas) y las nuevas velas de fibra PBO y su revolucionaria electrónica.
La tripulación está formada por catorce navegantes de seis nacionalidades y Altadill desarrollará las funciones de timonel y jefe de guardia. La salida y la llegada de la prueba se traza sobre una línea imaginaria entre Punta Lizard (en la costa sudoeste de Inglaterra) y la isla de Ouessant (en la costa de la bretaña francesa) y la ruta a seguir es la de los tres cabos: el de Buena Esperanza (Suráfrica), Leewin (Australia) y Hornos (Chile).
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La salida se toma cuando las condiciones del tiempo son favorables; es decir, vientos fuertes de través o de popa que permitan cruzar la línea del Ecuador en la primera semana de travesía. La tripulación al completo se pone a la espera de que el routier (navegante y meteorólogo en tierra) pueda predecir con seis días de antelación si se saldrá o no. Sólo así existen posibilidades de éxito.
Por eso, ninguno de los tripulantes puede estar a más de 24 horas de la base del barco, una exigencia obligada para que pueda acudir a la base del equipo en cuanto sea necesario.