El Madrid busca sentido común
Es curioso, y también motivo de análisis, que el actual cuadro técnico de la sección de baloncesto del Madrid sea el que hasta hace nada dirigía la Federación Española de Baloncesto. Es como una vuelta a los orígenes. Antes, el deporte estaba regido por las federaciones; ahora, por los clubes. Éstos se dieron cuenta hace algún tiempo de que podían tener todo el poder económico en sus manos y encontraron su independencia en las ligas profesionales. Surgió un nuevo orden con un trasiego de jugadores que dejaban buenas comisiones y hacían difícilmente memorizables las alineaciones.
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De todos los deportes, fue quizá el baloncesto el que más perdió el norte. Jugadores que iban y que venían, competiciones que se inventaban para hacer frente a tanto gasto... hasta que llegó el caos: dos Copas de Europa, la de la federación y la de los clubes. Dejar un club en manos de los nuevos profesionales del baloncesto podía salir muy bien o muy mal. Al Madrid le salió fatal. Cinco mil millones de déficit generó la gestión de Scariolo. A cambio se ganó una Liga que salió a precio de oro. Por eso no es de extrañar el cambio de rumbo que ha iniciado el club en pos de recuperar el sentido común.
Sainz parece que lo tiene. Quizá carezca del perfil que se espera de quien ha de manejarse en los mercados internacionales sin saber inglés, pero a cambio presenta un trayectoria intachable de honradez, pues quien sepa que ha cobrado comisión alguna por fichajes, que lo diga. Esto le convierte, de entrada, en un director libre de sospechas, lo cual no es baladí en estos tiempos que corren, de los que se aprovechan los Tarlac y agentes de turno. Sainz se equivocará, pero desde la honestidad, y si falla habrá que apuntarlo en el debe de Pedro Antonio Martín, el padrino de la operación.
