Yo digo Maldini

Sócrates: genio rebelde

Julio Maldonado
Importado de Hercules
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Sócrates fue un genio. Doctor en medicina desde 1977 y amante del arte, incluso llegó a sacar al mercado un disco en 1980 con el título de Sertanajeas, en homenaje a la música regional de los pobres del norte de Brasil. Casi todas sus ganancias las donó a la lucha contra la polio en Maceio. Presentó el disco antes de un Corinthians-Cruzeiro y después marcó dos goles. Elegante como pocos, con unos pies muy pequeños para su metro noventa, maestro del taconazo y de tantas otras cosas. La famosa Democracia Corinthiana que fundó junto a Adilson Monteiro Alves definió entonces, contra corriente, sus inquietudes sociales y políticas.

Renunció al Barcelona y al Roma y a cantidades que multiplicaban su salario en el Corinthians y luego se fue a la Fiorentina "por su riqueza en cultura y arte". Doctor para todos, Magrao (larguirucho) para los que le conocieron en sus primeros pasos, había dejado de fumar poco antes del Mundial 82, pero nada le impedía beber antes de los partidos. Llegó con lo justo a México 86, pero dejó para la historia el mensaje de paz en aquella cinta en la cabeza antes del partido frente a España. No le gustó el gesto a la FIFA, pero a Sócrates no le importó demasiado.

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