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Un preparador físico de Primera con 24 años

Víctor Paredes pasó en seis meses de hacer prácticas en el juvenil al primer equipo: "Fue como si me tocara la lotería"

<B>QUERIDO</B>. Víctor Paredes está encantado trabajando en el Rayo.
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La historia de Víctor Paredes se asemeja a un cuento de hadas. Este espigado madrileño de 24 años es el preparador físico más joven de Primera División. En sólo seis meses pasó de realizar una prácticas en el Rayo juvenil de División de Honor cuando estudiaba INEF a trabajar en el primer equipo en la élite del fútbol español: "Fue como si me tocara la lotería, una evolución meteórica. Llegué en marzo, en verano me dijeron que iba a estar también con el filial de Iriondo. Cuando cesaron a Goikoetxea me propusieron subir al primer equipo y no me lo pensé dos veces. Esta clase de oportunidades sólo llegan una vez en la vida. En una semana pasé de El Olivo de Coslada al Heliodoro Rodríguez López de Tenerife y después al Calderón en la Copa. Les eliminamos, fue la victoria con la que más disfruté".

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Pese a su juventud, Paredes no tardó en integrarse al vestuario rayista: "Los jugadores me han ayudado mucho. Supongo que será porque soy un hombre de la casa. No he tenido ninguna zancadilla, todo ha sido colaboración. El que más me ha enseñado es el doctor Beceiro. Es más fácil trabajar con profesionales que con jugadores de Tercera, ya que quieren que les saques el máximo rendimiento".

El técnico, que llegó a jugar de central en Preferente, es un enamorado del fútbol: "Cuando voy a entrenar disfruto, para mí no es un trabajo. El preparador físico es como un filtro entre el entrenador y el jugador. Yo no era un gran futbolista. Cuando hago rondos creo que no desentono mucho porque la calidad de los jugadores te hacen mejor. Ver a Míchel es un espectáculo. Es un jugador de cine y ayuda a los demás. Espero verle triunfar algún día en la Liga de Campeones". Paredes sólo tiene palabras de elogio para Manzano y Vázquez: "Los dos van de cara y ayudan al jugador. Aplican la lógica y no se cuelgan medallas. Lo mejor que le ha podido pasar al Rayo es que siga Vázquez. El día del Barça tras el triunfo se sentía una alegría especial en el vestuario. La plantilla le apoyó al máximo, hasta los que no juegan están contentos. El Rayo sufrirá, pero se va a salvar. El equipo está bien físicamente, lo ideal es que llegué al máximo para los últimos 36 puntos".

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