"Con el carácter de Raúl, Joaquín mandaría en esto"
A Víctor Fernández le definen dos palabras: inteligencia y carisma. La suma de ambos conceptos origina equipos vistosos, alegres para el espectador. Creativos. El Betis tiene ahora el sello de Víctor: inteligente, vistoso.


Llega usted un poco ansioso, con prisas por querer saber algo...
¿Cómo han quedado los Lakers esta madrugada...? ¿Han perdido otra vez? No, si lo de esta temporada no va a tener solución al final, ya vas a ver. Pero, ¿qué es lo que está pasando ahí...?
(Caen las canales sobre Sevilla, mientras Víctor Fernández recorre la Plaza Nueva, la de San Francisco y las desgracias de sus Lakers. Aún humean las cenizas de Osasuna tras el último relámpago de Marcos Assunçao. Cuando puede y juegan los Lakers de Kobe Bryant y Phil Jackson, Víctor Fernández sacrifica horas de sueño por su pasión californiana. Pero él tiene que entrenar al Betis por las mañanitas de Heliópolis. Pero aquí estamos para hablar de fútbol. Del Betis. Y el teléfono celular de Víctor repica una y otra vez. No es precisamente Phil Jackson. "Es Lopera, siempre llama a mediodía", confiesa Víctor. Hablan del Betis).
Que nadie se lo tome como un insulto, pero en usted hay muy pocos de esos tics salvajes que delatan a ciertos entrenadores de fútbol...
Es uno de mis grandes defectos: yo vivo mucho las cosas por dentro. Tengo mucho sentimiento. Me comprometo en exceso, me siento muy implicado y, ¿sabe?, en ese exceso de implicación termino por autopresionarme. Puede que de ahí venga incluso mi miedo a hacer equipos defensivos. Pero vamos, yo, de chico, lloraba cuando perdía el Zaragoza de los Magníficos. Nos colábamos por una tapia del campo que estaba en obras para ver hasta los entrenamientos. Con los zaraguayos y con Saturnino Arrúa, cuando se tiraba a celebrar los goles con el público, fueron con los que más vibré. (Víctor pide una cervecita en el Bar Laredo, al comienzo de Sierpes, luego un té para la foto, y no quiere decir que había otro equipo cuyas derrotas también lloraba. Dejémoslo ahí. Sin pistas...)
Y de buenas a primeras, Don Manuel le da a usted el Betis... y aquí estamos: en Sevilla.
Como ciudad, Sevilla es algo muy peculiar. Tiene una luz y, sí, un color... especial. Transmite vida, o más que vida... ganas de vivir. En esta ciudad, las 24 horas de un día se agrandan, porque toda ella es una invitación a vivir. Para mí es una pena, porque yo vivo en una zona residencial de las afueras y apenas estoy disfrutando de la ciudad.
Y dentro de Sevilla, el Betis también tiene un color especial...
Claro: el Betis es una peculiaridad dentro de lo peculiar. Para mí, el Betis representa creatividad, imaginación y sentimiento. Es una vivencia que impregna el club y sus jugadores. Capi, Varela, Joaquín... son la escuela andaluza de ahora. Por cierto, ¿de dónde y cómo salen por aquí esos jugadores...?
¿No se lo ha explicado Lopera...?
Ja, ja. Lopera es otro caso peculiar. Es una persona muy interesante, por la emotividad que arrastra. Y eso que por fuera parece frío e inexpresivo, pero es que esconde mucho las emociones. Tiene un carácter alegre, más de lo que la gente se piensa. Por cierto, ¿esto va para largo...?
Usted mismo. Si está a gusto...
No, es que mi mujer, Olga, me tiene hoy lentejas con chorizo, que son mi perdición. Pero también podemos tapear por el centro, que no está mal.
(Vuelve a sonar el teléfono: ahora no es Lopera, sino Olga, con la llamada a las lentejas con chorizo. Acaba el té. Por el momento, Víctor escoge la ruta de las tapas: jamón y puntillitas al ajillo. Posa para Morenatti con tics no de entrenador, sino de modelo...).
Hablábamos del Betis y nos hemos vendido por un plato de lentejas. Usted, ¿por qué se vendería? ¿Por el Madrid? ¿Por la selección?
Para mí, lo máximo es siempre el sitio donde estoy y donde ejerzo mi profesión. No tengo por qué hablar ahora del Madrid. Y la selección no me pega a mi edad. Puede ser una de las metas, pero a largo plazo, no ahora. Este no es mi momento para ser seleccionador. En todo caso, cuando tenga más experiencia acumulada.
Lopera coincide con ciertos exiquisitos de tertulia en que usted, ahora, le parece el entrenador perfecto...
El entrenador perfecto no existe. Para ser un entrenador perfecto se necesitarían la personalidad de Menotti, el discurso y el talento de Johan Cruyff, el respeto de Valdano al jugador, el método de Arrigo Sacchi... y la serenidad de Phil Jackson, el de los Lakers. Esa serenidad, esa calma... es algo admirable por cómo le permite estar siempre por encima de las situaciones: ése es el secreto para controlar y manejar grupos tan de élite como los Lakers o los Chicago Bulls.
Usted, que tan bien ha diseñado el entrenador perfecto, haga una sinopsis de la Liga. Primero, en general. Después, el Betis.
Para mí, por la capacidad de aglutinar y por el impacto mediático que desarrolla, el Madrid tendría que ser el campeón por obligación y posibilidades, pero....
Pero...
...El Valencia es la antítesis del Madrid. Tiene una sensacional fuerza colectiva sin el brillo de los blancos. Su organización está en plenitud y le convierte en uno de los grandes.
No como el actual Barcelona...
Mmmm... (se muerde los labios) los equipos de este nivel viven etapas, altibajos, dientes de sierra. Al Barça le ha tocado ahora el punto malo. Hay ciertas constantes que no responden. Yo me preguntaría: ¿tiene los mejores jugadores, los que debería tener el Barcelona? Y, si no los tiene, ¿por qué es eso, qué ha ocurrido...? Ahora lo veo un escalón más abajo del Real Madrid... y de ese Valencia en plenitud.
Llega la Real...
Es la novedad de cada año. Contra ellos jugamos un gran partido, en Anoeta. Viene desde abajo con la energía que dan las penurias. Tenía exigencias muy limitadas y, por consiguiente, muy poca presión. Y Denoueix está demostrando tener una idea. Muy clara, por cierto.
Párese sin más tardanza, y que no lo detengan por mentiroso: el Betis.
Éste es un equipo repleto de artistas y, como todos los artistas, pues son discontinuos. Le explico: tengo jugadores jóvenes, capaces de crear cosas excepcionales. No cosas notables: excepcionales, sobresalientes. Pero les falta la solidez que da la madurez, y eso es una resta en su arsenal de cualidades técnicas. Por eso nos perdemos en algunas ocasiones, más en lo psicológico que en otras cosillas, diría yo.
Pero, si el año pasado llegó donde llegó, con Juande al timón, usted, ahora, debería suponer una garantía de mejora. Debería...
De puertas adentro, la lucha del Betis es mejorar esa irregularidad o discontinuidad generada por la falta de madurez. Cara al público, nuestra pelea es por estar entre los ocho primeros. Si estamos entre esos ocho, podemos luchar por todo. Pero sólo caben ocho. En febrero hablaremos.
Digo nombre propios y usted los comenta: Joaquín. ¿Es el sucesor de Figo...? ¿Qué opina de todo esto?
Sí es el sucesor de Figo, porque de los de hoy es el que más se asemeja a Figo. Joaquín es vistoso y con inventiva, pero los grandes tienen que aprender, completarse como una escultura. Han de comer de un ídolo. Mire lo que le valió a Raúl el tiempo que estuvo junto a Butragueño: ya era un predestinado. Todo en su trayectoria delata que estamos ante un grande del fútbol.
Y, ¿en quién se mira Joaquín...?
Si yo fuera él, en Raúl. Si Joaquín adquiere el carácter de Raúl, el más competitivo de todos, entonces puede dominar esto: el fútbol español.
OK. Alfonso...
Vino para resolver problemas en ataque y, mientras las lesiones se lo han permitido, lo ha hecho. A él le gusta mucho estar en el Betis. Y yo no espero a Dani hasta marzo, así que...
Maradona...
El mejor que he visto. Pero de los que he tenido en mis equipos, ninguno como Mazinho.
Assunçao. A un lado, el ritmo. Al otro, las faltas. Tela...
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No fichamos a Marcos como superestrella, porque no lo es. Pero como recurso a balón parado para ganar partidos, nos está viniendo estupendo. Providencial, vamos.
(Nos vamos: los Lakers han vuelto a perder y Assunçao es el Rey negro del húmedo Belén de la Plaza Nueva. Vuelve a sonar el teléfono. No es Lopera ni Olga, sino Javi Páez, sobrino del presidente. Por hoy, las lentejas y Don Manuel pueden esperar...)