El ciclista aprende a cuidar su imagen
Una empresa que asesora a políticos enseña sus técnicas al pelotón.
En su día a los ciclistas les enseñaron que tenían que estirar bien su maillot para que la firma que les paga se viera en las fotos y que debían peinarse y lavarse un poco para que a la guapa del podio no le supiera su beso a sudor. Ahora se quiere ir un poco más allá. Recientemente la Asociación de Ciclistas Profesionales españoles (ACP) convocó un cursillo para que una agencia especializada en asesoramiento a políticos y empresarios (Pléyade Consultores) les enseñara sistemas y trucos para mejorar su imagen frente a los medios de comunicación.
"El ciclista da una imagen más pobre que la mayoría de los restantes deportistas", dice Flor Regueira, directora de la agencia. "Les hemos intentado inculcar la importancia que tiene el correcto uso del lenguaje, la apariencia exterior, los gestos y las posturas para mejorar su imagen personal, que de rebote repercute en su equipo y en el ciclismo".
Únicamente cinco ciclistas acudieron a ese cursillo: Jon Odriozola (ibanesto), Félix García Casas (Ag2r), Nacor Burgos (Relax), José Antonio Pecharromán (Paternina) y David Navas (ibanesto). Este aprendizaje le habría venido mejor a figuras como Heras, Beloki, Mercado o Mancebo, que tienen que tratar mucho más con los medios de comunicación que sus compañeros asistentes, pero... "Todos estaban avisados. A mí sí me ha venido muy bien", dice José Rodríguez, presidente de la ACP, que también asistió como alumno.
Flor Regueira también aprendió algo: "Me llamó la atención lo buena gente que son los ciclistas. La malicia les produce rechazo. Como por ejemplo, cuando les enseñé que no tienen por qué responder a las preguntas que no le interesan o les pueden perjudicar. Como dijo un sindicalista inglés en una rueda de prensa: Yo he venido aquí a dar mis respuestas, no a responder a sus preguntas".
Durante tres días estuvieron recibiendo consejos y visionando vídeos de políticos y de ellos mismos para ver los fallos en la utilización de las manos, los pies, posturas incorrectas, dominio de nervios... Otro truco: hablarle a la cámara como si fuera un familiar o un amigo, para perderle el miedo.
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El lenguaje fue una de las partes más trabajadas. "A los deportistas les falta preparación en la forma de hablar. Cada deporte posee un metalenguaje, con sus palabras de argot, frases hechas, muletillas y tópicos. Todos tienden a decir lo mismo", señala Flor. "Un defecto común es empezar una respuesta con el bueno, pues... o el ¡hombre!".
Todos salieron satisfechos de este cursillo que probablemente tenga una segunda edición.
