El perfil de Maldini | Kaká

Kaká, el perfecto mediapunta

Nació en Brasilia y ya deslumbraba con 12 años; tuvo un accidente que estuvo a punto de dejarle parapléjico, volvió por la puerta grande y, ahora, espera el salto a Europa.

Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

En noviembre del año pasado la revista Placar le hizo una entrevista a Kaká, entonces un juvenil que despuntaba en el Sao Paulo. Recién recuperado de la fractura de una vértebra en la columna cervical tras un accidente en un parque acuático, enumeró todos sus deseos. Primero volver a jugar al fútbol y después ganarse un puesto en la selección olímpica, jugar el mundial Sub-20, ser convocado para la absoluta, debutar con ella y llegar a un grande de España o Italia. Salvo lo último Kaká ha cumplido ya todo. Lo de España o Italia es cuestión de tiempo, no cabe duda. Hay pocos jugadores en Suramérica con la habilidad y la zancada de Kaká, centrocampista fino, elegante y con mucho gol que dio que hablar en el partido del Centenario. Se llama Ricardo Izecson Santos Leite, pero le dicen Kaká. Es la definición perfecta del mediapunta moderno. Producto de la cantera del Sao Paulo, nació en Brasilia veinte días antes de que Brasil perdiese ante Italia en el mundial de España 82. Con ocho años ya era socio del Sao Paulo, con 12 ya deslumbraba en el fútbol sala y no tardó en llegar al equipo de su alma. Su crecimiento le reconvirtió a centrocampista. Tenía el puesto asegurado en el Sao Paulo cuando se rompió una vértebra en un parque acuático de Caldas Novas y estuvo a punto de quedarse parapléjico. Pero volvió para lucir al máximo. Empleó su primer sueldo en un colegio para su hermano Rodrigo, poco antes de marcharse para jugar el mundial sub-20 de Argentina. Adora el gospel y cada vez que marca levanta los brazos al cielo en un intento de acercarse a Dios. Muy religioso, está cansado de que le llamen el sucesor de Rai, de la fama y de una miopía de dos grados en cada ojo que no le perjudica para el fútbol.

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