Pelotazo Fútbol Club
Yo era un renacuajo y el Xerez un equipo de fútbol. Con su estadio y todo. Jugaba en Segunda y hasta un señor muy rico, Ruiz Mateos, lo quiso comprar. Le pidió una cosa al alcalde, el dueño del equipo, y de la ciudad (¿he dicho yo eso? sólo lo estaba pensando). Quería el estadio de Chapín, que también era del alcalde, o sea, del dueño de la ciudad (¡vaya! se me volvió a escapar). Y dijo no.
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Fue unos años después cuando el alcalde prefirió los caballos al fútbol. El Xerez, en Segunda B, ya no daba dinero. Se lo vendió a Oliver, que fichó al gran Schuster, alemán de amplio currículum en calzoncillos, pero ninguno en los banquillos. El alcalde (sí, el dueño...) no les quería en su ciudad y los desterró a Sanlúcar. Pese a ello, los jugadores no cobraban (aunque el club sí daba beneficios). Con Oliver (que ganó 600 kilos), Gil Silgado, nuevo dueño, y el alcalde abrumando a los fotógrafos con sus codazos por salir en la foto, el ascenso se mudó a Huelva.
Hoy, el Xerez sigue cerca del ascenso a Primera, sin campo y sin cobrar. Para unos es el Pelotazo Fútbol Club. Para otros, vestuario y afición, el Xerez. Un equipo de fútbol.