Primera | Betis

Assunçao, el vicio del balón parado

Una de sus apuestas: estrellar en las escuadras ocho de diez faltas.

<b>A SANZOL, BAJO GRAN PRESIÓN</B>. Es difícil hacer un friqui, pero más debe ser cuando el reloj juega en contra de tu equipo, justo en el descuento y cuando vale dos puntos. Fue el domingo, con Sanzol como víctima, y Assunçao sólo tuvo que pasar la barrera.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Marcos dos Santos, Assunçao, el cañón del Betis, es un ser muy tan creyente en Dios que pertenece a una rama de los Atletas de Cristo, como la mayoría de brasileños que juegan en España. Pero eso no impide a Assunçao, un vicioso de los lanzamientos a balón parado, hacer pequeñas apuestas.

"Marcos no es una superestrella. Pero en el Betis es un jugador que nos viene muy bien, por el trabajo oscuro que hace en el campo... y porque nos gana puntos. En ataque, sus tiros de falta nos dan un argumento más. Ya sé que los entrenadores rivales dicen a sus jugadores que no hagan faltas al borde del área", resume Víctor Fernández, entrenador del Betis".

Y Assunçao responde con hechos. Sus tiros a balón parado (él dice punizione, en italiano) se ajustan a un ritual o misa verdinegra que Marcos practica durante media hora diaria, al final de cada entrenamiento, con el sol y la lluvia sevillanos, o el frío helador de Auxerre.

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Antes de cada lanzamiento, Assunçao limpia siempre el balón: para secarlo, en busca de mayor precisión. Su cazadero está en las inmediaciones de la media luna, junto a la parte frontal del área. Allí, Assunçao ataca el balón lentamente. Dos pasos antes del golpeo, acelera el pie derecho (número 40) y las caderas.

En Auxerre, Arjol, el físico del Betis, se puso de portero ante Marcos tras el entrenamiento de vísperas. Era una apuesta: Marcos prometió un par de goles... y ocho postes en diez tiros. Perdió Assunçao: sólo hizo cinco postes y cuatro goles. La décima, fuera. La de Sanzol, dentro.

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