Las tarjetas llegan al atletismo
El próximo 1 de enero, el atletismo va a estrenar las tarjetas de amonestación y de expulsión, al estilo del fútbol. Se preguntarán qué barbaridad ha de cometer un atleta para que le expulsen del estadio. Pues ni más ni menos que hacer una salida falsa en las pruebas de velocidad, es decir, salir antes de que suene el tiro. Su expulsión de la carrera ya existía antes y se llamaba descalificación. No era fácil que se produjera, porque para ello tenía que hacer dos salidas nulas, y quien tuviera una se cuidaba mucho de no hacer una segunda. Ya recibía bastante castigo porque no podía apurar su siguiente salida.
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Ahora la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) ha endurecido las normas y dice: "Tras una única salida falsa por carrera sin la descalificación del atleta o atletas que realizan la citada salida falsa, cualquier atleta o atletas que hagan salidas falsas posteriores será o serán descalificados". Y aprovecha la ocasión para introducir las tarjetas: naranja a quien haga la primera salida nula, amarilla a todos los demás corredores, y roja para quien haga la siguiente salida nula, independientemente de quien la haga, lo que acarreará su expulsión. Por un pecador se castiga a todos los inocentes. Vaya gracia.
La IAAF entiende que quien se escapa en una salida es que quiere hacer trampa. Por eso se muestra inclemente, sin importarle que los récords del mundo se puedan frenar, pues para conseguirlos hay que hacer una carrera ideal. Esto incluye ajustar la salida a la centésima, con el riesgo de incurrir en una salida falsa que, a partir de ahora, traerá consecuencias fatales. La medida va a crear polémicas, porque los jueces podrán permitir discrecionalmente la participación "bajo protesta" del atleta descalificado. ¿Se imaginan que pase esto en un Mundial y gane el atleta descalificado?
