El Pamesa arrolla sin piedad al Barça
Completísima actuación del equipo valenciano, que fue mejor como bloque e individualidades. Bodiroga, casi anulado por Kammerichs.

Otro examen parcial con sobresaliente. Tan buenas notas no garantizan el título, pero evidencian que el Pamesa es ya un campeón en potencia. Cabeza, corazón y clase. Son las tres llaves para el título, y el equipo valenciano las tiene. Lo demostró primero al ganar en Vitoria, fortín del campeón vigente; lo confirmó luego con paliza al Madrid en el Pabellón; lo ha ratificado frente al Barça, entusiasmando a su público con una actuación impecable, redonda, llena de garra en defensa y de acierto en ataque.
Ya sabíamos que el Pamesa tiene quizá la mejor plantilla de Europa. Faltaba saber si superaría el miedo escénico, los nervios de jugar en casa, con la Foteta abarrotada y expectante. La respuesta del equipo ha sido magnífica: en vez de arrugarse, se creció ante los focos, dio lo mejor de si mismo en la gran cita, ante el rival más temible. Y no se conformó con ganar: quiso arrollar. Cuando vio a su adversario caído buscó la yugular para rematarlo, y en los últimos instantes buscó incluso el virtuosismo, propina para un público entusiasmado.
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El Pamesa ha hecho una fuerte inversión económica esta temporada, pero todo indica que merecerá la pena: es un Ferrari. Y el joven piloto colocado al volante, Paco Olmos, sabe extraerle rendimiento máximo, lo conduce con elegancia, valentía y firmeza. Por otra parte, la alquimia entre los jugadores parece óptima. Hubo jugadas que evidenciaron la enorme cohesión del bloque y la falta de egoísmo en las estrellas del grupo. Rodilla y Montecchia llevaron la batuta con acierto, pero Tomasevic, el gran solista, ejerció a veces de tercer, de espléndido point-center, repartiendo asistencias como un faro rayos de luz.
El Pamesa ratificó su condición de mejor ataque de la Liga, mientras el Barça no hacía honor al liderazgo en defensa. De forma simultanea, Tomasevic hizo valer su casta de ganador, mientras Bodiroga, por una vez, era una sombra de sí mismo. El formidable escolta serbio tuvo que esperar al minuto 13 para lograr su primer enceste. Perfecta estrategia defensiva de Paco Olmos y perfecto desarrollo por parte de sus jugadores, primero Kammerichs, luego Paraíso, más tarde Rodilla, Hopkins... Todos para uno, todos contra uno, todos en la misma sintonía. Un equipo.
