Primera | Rayo 0 - Sevilla 1

El Sevilla con diez dejó seco al Rayo

Sin Fredi, expulsado, los blancos logran su segundo triunfo seguido.

<b>JUEGO INTENSO</b>. Los jugadores del Sevilla montaron un muro y el Rayo se estrelló en él.
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Semana de gloria, de turrón, pandereta y zambomba la que está a punto de finalizar para el Sevilla: dos victorias de dos. Anoche desplomó al Rayo en Vallecas, lo que no resulta nada fácil, porque el equipo de Fernando Vázquez andaba enrachado y en su patio araña, dispara, rompe, rasga y hace lo que sea menester con tal de sobrevivir. El fútbol es la jungla, entendieron por aquellos pagos y allí cae de todo: truenos, huracanes, rayos y... hasta balones.

El primer tiempo resultó aterrador: no eran once jugadores, sino once cigarrones encerrados en una gran caja que soltaban el pie y le daban a lo que fuera, quizás al balón, tal vez un tobillo ajeno, una tibia... El Rayo apretó como se esperaba y el Sevilla se replegó como se había escrito. El Rayo metió balones a la olla como el que rifa un jamón: a ver si hay premio y una cabeza amiga la pone dentro de las redes de Notario, pero el arquero nervionense veía delante suya un bosque de piernas, cabezas, brazos y esternones; un baile de sábado noche, pero de músicos sordos.

Tampoco ayudaba mucho el árbitro. Empeñado el joven Turienzo en atar en corto la contienda, se soltó el bolsillo y disparó tarjetazos. El imprevisible Fredi se fue a las duchas en el minuto 35. En el área, ciego.

El segundo tiempo siguió con la misma tónica pero el Sevilla componiendo el talle para la foto de héroe. Reyes trató de meter el cuchillo de su velocidad en la barriga vallecana, pero sólo sacó patadas, Vales repitió lo mismo desde la derecha. Y Toedtli se zafó con todo. Ahí entraba Michel para meter el punto de miedo en el cuerpo sevillista. Una internada suya, rompiendo cinturas, heló las venas a los de Caparrós. Pero Notario despejó como pudo aquel susto. Luego llegó el gol de Marcos Vales, el repliegue numantino de los nervionenses y el alud de torpezas locales. El tiempo corrió loco y el partido se fue con él. Ganó el Sevilla y terminará el año por alegrías. Del fútbol se hablará otra noche.

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El palco no le dio suerte a Vázquez

Siguiendo la costumbre que tan buen resultado le había dado en los últimos partidos debido a su sanción, Vázquez siguió ‘dirigiendo’ a su equipo desde el palco presidencial. Pero en esta ocasión, esta medida no resultó mano de santo sino pierna de demonio.

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