Yo digo Pedro P. San Martín

No son sólo 90 minutos

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Alguien debería intervenir con rapidez para poner orden en la agenda particular de Ronaldo. Alguien, digo, en ese Real Madrid plagado de despachos. Nos consta que desde el primer día el presidente, el director deportivo y el asesor al director se han preocupado por reconducir toda la atención del futbolista hacia el balón. Y también nos consta que Ronie es ciertamente rebelde. Nada nuevo, pero no por ello tolerable. El brasileño crea espectáculo, trae premios al club, es vistoso y un delantero de talla mundial. Pero ser futbolista del Real Madrid significa mucho más. Conviene recordarle, antes de lamentarlo, que ha de ser modelo de conducta 24 horas al día. Y que su compromiso con el escudo del club no es sólo de noventa minutos.

No es discutible la luz que desprende su sonrisa, la emoción de su fútbol, el imán de su imagen, que viene arrojando beneficios deportivos y económicos al Madrid desde el mismo día de su llegada. Sin embargo, todo este efecto positivo se anula cuando se va del Bernabéu antes de acabar el partido del Centenario, cuando no atiende a la Prensa internacional (aunque esté hastiado de hacerlo), cuando se va a jugar la golf con sobrecargas (sóleo) sin curar del todo o cuando no tiene reparo en vivir Tokio la nuit sin ninguna discreción. Ronie debe huir de la parte frívola de su leyenda. Se lo exige el guión desde que estampó firma en el Madrid. A este club o lo llevas en la sangre o no duras un Telediario.

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