Boxeo | Nueva estrella

"Llevo vida de monje para ser campeón"

Karim Quibir, la nueva estrella del boxeo nacional, habló con AS de sus proyectos para 2003 entre los que se encuentra el asalto al título mundial

Isabel Roldán
Importado de Hercules
Actualizado a

Aún con algunas señales en su cara —un ligero moratón en su ojo izquierdo— de su última batalla librada hace poco más de una semana en el pabellón Raimundo Saporta de Madrid, Karim Quibir, proclamado en ese combate campeón de España del peso gallo, no se da ni un minuto de tregua y ya está pensando en un año 2003 lleno de proyectos, con el asalto al título mundial como máxima aspiración. Karim, de 26 años, recibió a AS en la casa de sus padres, Chelo y Abdel, en el madrileño barrio de Hortaleza (él vive solo en un apartamento), rodeado de sus pacíficos animales de compañía: cinco reptiles (una serpiente pitón, un dragón de agua, un lagarto y dos geckos) y un perro pittbull.

El recién conquistado título de campeón de España ha lanzado a Karim a una aventura sin freno. En 2000 dejó su trabajo en el departamento de producción de Antena 3 televisión, donde permaneció cuatro años, para apostar fuerte por el boxeo: "Llevo dos años dedicándome a esto de pleno y creo que ha llegado mi hora. En enero disputaré en México un combate internacional en el transcurso de una velada con cuatro Campeonatos del Mundo. En la primavera, defenderé en Madrid el título intercontinental del supermosca. Y después del verano, iremos a por el Mundial", asegura Quibir.

El boxeador madrileño vive el momento más dulce de su carrera y está disfrutando al máximo de ello. "He visto la pelea ante Aspirina una decena de veces y la verdad es que tengo que reconocer que me he gustado. Sobre todo a partir del tercer asalto cuando tomé las riendas y le apreté. Él me llegó a decir que mi pegada era sobrenatural", comenta mientras acaricia a su serpiente pitón, un pacífico animalito que come, como el resto de sus compañeros, ratones vivos e insectos que Karim compra en una tienda de animales cercana a su casa, donde asegura que ha ido adquiriendo cada una de sus mascotas.

"El primer reptil que tuve fue un camaleón que me trajeron mis padres de Marruecos cuando tenía 14 años porque yo se lo pedí. Boas, por ejemplo, he tenido un par de ellas y alguna me ha mordido. Pero no son venenosas. Lo bueno es que como mi padre es ATS, cuando ha sucedido, me ha puesto la antitetánica, y en paz", relata.

Todos —la serpiente, el lagarto, los geckos y el dragón de agua— están instalados en la habitación de Karim, que sigue igual que la dejó cuando, hace cuatro años, decidió independizarse. Sus fotografías, sus trofeos, sus cinturones, todo está perfectamente colocado. "Comencé a boxear con 17 años. ¿Os habéis fijado lo tirillas que era? En esta foto tenía 19 años. Es de cuando me proclamé campeón de España amateur del minimosca. Era la primera vez que me subía a un ring y no sabía ni colocarme en la esquina. Me subí al ring sin ni siquiera haber visto combates por la televisión. Por cierto, gané por K.O.", presume.

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Una vida muy sacrificada. Otra de las cosas que Karim lleva muy en serio es lo de seguir una vida ordenada: "Para ser campeón hay que llevar una vida de monje. No bebo, no fumo, no salgo por las noches, incluso tuve que vender la moto que tenía (una Honda CBR) porque me caía demasiado... Si aspiras a cosas serias, no te puedes permitir ningún tipo de riesgo", explica Quibir.

Su próximo compromiso lo llevará en enero a México, la tierra de su boxeador preferido: De la Hoya. "Me encantaría conocerle, saludarle", asegura. El año 2003 puede ser su año y lo mejor de todo es que Karim Quibir está plenamente convencido de ello.

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