Yo digo Alejandro Delmás

Natural winners

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Cuando el corazón de Lleyton Hewitt le hizo ganar la última Masters Cup ante Ferrero, el Daily Mirror calificó a Hewitt como "Natural Born Winner", literalmente, "un ganador nato" o genético, un juego de palabras con "Natural Born Killer", el asesino genético o por instinto. Tras lo de Shanghai, Hewitt dijo que encuentra su inspiración en las películas de Rocky. Decepcionante, porque Hewitt se parece más a esta lista de gente: John McEnroe. Michael Jordan. Quizá, Pete Sampras. Y seguro, Martina Navratilova. Es el único heredero de los "natural born winners".

Que Sampras y Navratilova sigan tiene tanto significado como los 30 puntos de Jordan a los Hawks. Sólo falta que vuelva McEnroe: porque los partidos que Superdesagradable juega en el Tour de veteranos contra Connors o Borg atraen al menos tanta audiencia en la televisiones por cable como una de esas finales descafeinadas del circuito ATP. En el femenino relucen los músculos de las Williams y los encantos no tenísticos de Kournikova. El que quiera ver a los natural born winners tiene estas soluciones: irse a los partidos de Jordan en la NBA, seguir los pasos de Navratilova, la reina lesbiana de Wimbledon, husmear los saques de Sampras u orar por la reaparición como juveniles de McEnroe y Connors. Aunque no se lo crean o no, Hewitt no es más que un sucedáneo de ellos: Natural Born Winners.

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