Yo digo Alejandro Delmás

Joaquín...BENÍTEZ

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Lo explicaré, como dicen las mujeres cuando se trastabillan: cuando se ve jugar, actuar, hablar y moverse a Joaquín Sánchez, el que vio jugar, actuar, hablar y moverse a Antonio Benítez, el internacional jerezano del Betis de los años 70, tiene una sensación extrañamente familiar: la de haber regresado al pasado en el futuro, la de toparse con un clon. Es como cuando se ve a un familiar perdido o extrañado hace años y se piensa... "hay que ver lo que se parece a fulano".

Y hay que ver lo que se parece Joaquín a Benítez. Sobre todo, en la guasa y en el arte, en ese aire un poco majara del triángulo Jerez-El Puerto-Cádiz y aledaños. Y se parecen, claro, en la clase que tienen jugando al fútbol. Con una precisión y con todos los respetos del mundo: Benítez era mejor que Joaquín. Porque manejaba las dos piernas, y podía jugar de lateral derecho o izquierdo, de medio o de extremo. De todo, menos de delantero centro: el área no era lo suyo. El Betis bajó a Segunda en 1978, porque Benítez, en la mejor temporada de su vida, se rompió el muslo en el Carranza (0-5), el último partido de Rogelio. Lo siento: Benítez era mejor que Joaquín. Tan mejor, como capaz de gastarse el último duro por su compadre Terremoto o por una tarde gloriosa del Paula... Pero Benítez, que tenía clase para ser 100 veces internacional, apenas se puso la camiseta rojigualda dos o tres veces. Se estaba mejor en Jerez, con el arte y con Terremoto. No sé cuántas veces habla Joaquín, del Puerto, con Antonio Benítez, de Jerez. Porque hablan el mismo lenguaje. Pero Benítez, que era el mejor futbolista de aquel Betis y quizá de aquel fútbol español, sólo fue internacional dos o tres veces. ¿Lo tiene claro Joaquín Sánchez...?

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