Primera | Barcelona

Muchos pañuelos y pocas firmas

El voto de censura no seduce. Gaspart amenaza con una asamblea amañada. No hay un Florentino.

<B>TRANQUILO</B>. Gaspart sabe que el voto de censura no es peligroso.
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Rugen y pañolean con furia desatada, pero sólo en el Camp Nou. No pasan de ahí y, de momento, no hay pelea. Gaspart sobrevive entre los gritos de una oposición incapaz de unirse. Es una pelea desigual. De un lado está El Poder, las fuerzas que han manejado el club estos 25 años, dispuestas a defender sus privilegios con uñas y dientes. Del otro, pequeños reinos de taifas guerrean contra el señor feudal. Entre ellos, el que no tiene muertos en el armario carece de gancho o de dinero para la aventura o de verdadera ilusión. No se dibuja todavía en el panorama barcelonista un Florentino Pérez decidido a plantar cara a los que tienen el porrón, que pasó de la mano de Núñez a la de Gaspart, quien se resiste a soltarlo. Ni siquiera Lluís Bassat, el perdedor de las últimas elecciones, es capaz de aglutinar todas las voluntades.

Por ahora, la notoriedad en la presunta oposición la lleva Iván Carrillo, líder del grupo Alternativa Blaugrana (AB). Carrillo organizó un extraño voto de censura que, se sospecha, patrocina bajo mano el propio Gaspart. Con la que está cayendo, fuentes de AB admitían anoche haber apenas rebasado las 1.400 adhesiones. Necesita casi 5.000 hasta el 2 de enero para que la moción prospere. Si lo logra, el aparato oficial la aplastará. La habilidad de Anton Parera, adjunto a la dirección general, en el manejo de cualquier tipo de consulta es inigualable. "No es que con él voten los muertos, es que votan los socios que todavía han de nacer", bromea un miembro de la oposición, que no avanza.

Socio ignoto

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La posibilidad de convocar una asamblea de compromisarios desde el mando levanta sospechas entre la oposición. Fue Gaspart quien en la madrugada del lunes habló de convocar una consulta para que los compromisarios se expresen. Pero nadie sabe quiénes son esos socios. Se eligen por sorteo. Su identidad, dice el club, no se puede revelar.

El ex directivo Evarist Murtra, en La Vanguardia del domingo, decía que la directiva eligió "la manipulación", el favoritismo y los privilegios sutiles para dormir a la masa. Mete en el saco a peñas, ex jugadores, prensa, empleados, proveedores y demás, hasta conformar "un cuerpo social que siempre vota al poder". De Núñez a Gaspart. Ganar al poder desde fuera es muy difícil en este Barça.

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