Primera | Barcelona 0-Sevilla 3

¡Ante un blanco tuvo que ser!

<B>TRES MINUTOS DE TEATRO.</B> Joan Gaspart estuvo tres minutos y 40 segundos con su imagen doliente en el palco tras el partido.
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Tuvo que ser frente a un rival de blanco. Pañuelos blancos. Caras blancas, de tan pálidas. Pim-pam-pum: 0-3. Como la Esfinge Maragata, el presidente Gaspart se quedó tieso en el palco. Parecía paralizado. Pero quienes mejor lo conocen sostienen que era una pose. A su lado apareció una mujer. Acostumbra a suceder en estas circunstancias. No era la suya, sino la nieta de Casaus. Elisabet Cardoner Casaus se llama. "Va, Joan, marcha", le decía. Era una estatua de sal. También lo parecía el otro presidente, Del Nido, el sevillista, que sentado a la izquierda de Gaspart ponía cara de póquer mientras 15.000 barcelonistas (otros 30 mil habían huido desconsolados), protagonizaban otra pañolada. Contra Gaspart, Van Gaal y el mundo. A Del Nido lo trató Gaspart como Florentino: le dio la mano sin mirarle a la cara. El desastre es gordo: un punto de 18 y el equipo que no gana desde el 10-N.

Unas filas detrás del palco, Núñez padre, Núñez hijo y mamá Núñez contemplaban el espectáculo, la caída del coloso azulgrana que empezó en los últimos años de su gestión. En Jaén, la noche antes, rodeado de peñistas andaluces, Núñez había calentado a Gaspart. Para él, "en mis tiempos todo esto no pasaba", dijo entrando la madrugada de un domingo triste en un Barça en descomposición.

Esta vez sí funcionaron los mecanismos de seguridad en el palco. Uno que los conoce bien, Anton Parera, renunció a ir a un programa de televisión al que había sido invitado. La seguridad, decíamos, funcionó. Los cientos de personas, la mayoría jóvenes, que se agolparon en el antepalco gritando "¡dimisión, dimisión!" no pudieron entrar en la zona noble. El personal estaba al quite. Josep Pedrerol, de Canal +, fue el único periodista de los presentes en la zona que le formuló a Gaspart la pregunta obligada: "¿Va usted a dimitir?". El presidente no se detuvo a contestar.

En la calle, montadas antes del partido, las mesas donde se podía firmar para que prosperara la moción de censura contra el presidente, se animaban. De camino al 0-3, fuentes del censor Iván Carrillo hablaban de 1.300 adhesiones. Hasta el 2 de enero deben recoger casi 5.000. Fuentes próximas a ese colectivo aseguran que andan ya por la mitad.

En cuanto el partido acabó se sucedieron las reuniones en las tripas del Camp Nou. En la primera estuvieron presentes Gaspart, Van Gaal y el director general, Javier Pérez, que se fue al poco rato y su plaza la ocupó el jugador Carles Puyol, tercer capitán de la plantilla. Los primeros, Luis Enrique y Cocu, están lesionados y no aparecieron, pese a que suelen ir a los partidos, pues el régimen interno del club les obliga a ello.

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Acabada esta reunión, Van Gaal compareció ante los medios informativos y dijo lo que Joe Rígoli: "Yo sigo". A la hora de cerrar esta edición, Gaspart no había comparecido en una anunciada conferencia de prensa.

En la calle, los gritos pidiendo la dimisión atronaban. La página web del club no hacía ninguna referencia al escándalo. Canal Barça repetía el partido contra el Mallorca de la pasada temporada. Ganó el Barça por 3-0. Como ayer, pero al revés.

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