Yo digo Alejandro Delmás

La NBA, de China a Praga

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Quién lo iba a decir: los dos mejores gigantes jóvenes de la NBA, los que dan cara y ojos a los titulares y esperanzas de mercado de la liga profesional son un español... y un chino. El Memphis-Houston de ayer se decidió casi bajo las mismas circunstancias que lo hubiera hecho un España-China, con el acompañamiento ocasional de una banda de anarquistas All Stars: Williams, Francis, Mobley. Pero, si el promedio de altura de Gasol y de Yao Ming sobrepasa los 2,20, su impacto en el juego de sus equipos resulta ya tan demoledor... como inesperado para los gurús de los años 90. Y tras ellos y el descalabro estadounidense en el Mundial de Indianápolis, ¿qué y quién...?

Pues se supone que LeBron James, el chaval en el que América moldea con desesperación la reencarnación de Magic, Jordan y Bryant. Pero ahora la NBA ha enchufado su respiración asistida a los talentos extranjeros. En un viaje europeo del Betis, en Praga, servidor se topó en el hotel... con dos ojeadores de la NBA que habían ido a ver partidos de la Liga checa de baloncesto (?). Los scouts que antes se citaban en el Medio Oeste, se van ahora a Praga, Bielorrusia o Tomelloso. O al corazón de la China, en busca del cuñado de Ming. Esta es la globalización real de la NBA: el fin de su halo de invencibilidad y el triunfo de los emigrantes. Como Pau, Yao y los niños de Praga.

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