Un sevillano inventa el arbitraje por chips
El TSC será el mejor amigo de los árbitros: decisivo en los fueras de juego, desaparecerán los goles fantasmas y las jugadas polémicas
Fernando Clavijo tiene 32 años y tantos tiros dados como libros leídos. Nació en Sevilla, vive en Bollullos del Condado (Huelva) y es el inventor del chip TSC, un sistema de telecomunicaciones e informática que ayudará a los colegiados en la toma de decisiones. "El TSC nace para determinar con exactitud los fuera de juego, goles fantasmas, distancias correctas en la barrera, balones que salen por la línea de fondo o por la banda, lanzamientos correctos de penaltis, cambios y otras muchas acciones".
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Antes de que aquel árbitro egipcio birlara a España un gol, "porque todos vimos que Joaquín centró correctamente", Fernando llevaba más de un año trabajando en el TSC. De inmediato contactó con gente del fútbol para explicarles este revolucionario sistema. "Su implantación será un válido instrumento que ímplicitamemte hará disminuir la crispación y violencia en los estadios; permitirá tener una mejor relación jugador-árbitro, disminuirá la presión del trío arbitral y aumentará la concentración de los colegiados".
El invento analiza el juego cada milisegundo del partido a través de un sistema de comunicaciones e informática. Los 22 jugadores y el balón llevarán instalados un chip que detectará su posición en el campo. El chip lo portarán inscrustados dentro de la prenda deportiva y será inapreciable. En el momento en el que el ordenador central detecte una infracción, enviará en tiempo una señal a los receptores que llevan, tanto el árbitro como sus líneas, en la muñeca. Este sistema, según Clavijo, es exacto. "No va contra los árbitros no los sustituye: los ayuda".