Yo digo Juan Mora

El ciclismo cumple su penitencia

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

El ciclismo siempre ha defendido que una empresa que patrocine un equipo rentabiliza rápidamente su inversión. Puede ser verdad. Echemos cuentas con las pesetas de antes para entendernos mejor. Mil millones dan para tener un buen equipo. Participando en el Tour y en la Vuelta se garantizan 42 días de televisión, a una media de 90 minutos diarios de transmisión. Además hay un mínimo de diez vueltas de cinco días a comunidades, de las que la televisión nacional ofrece una hora diaria. Se suma todo y salen 6.780 minutos de presencia potencial en televisión. A 150.000 pesetas el minuto.

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Luego hay que sumar las aproximadamente 2.000 páginas que aparecen en la prensa nacional donde se hace referencia a los equipos. Más las radios. Más internet. Más el boca a boca. Difícil encontrar un mercado donde el impacto publicitario salga más barato. Por eso hay grandes empresas que han invertido en el ciclismo. Sin embargo, cada día cuesta más encontrar patrocinadores. No les hace gracia caminar al filo del abismo, porque al menor descuido pueden ver asociada su imagen a la del doping. Y si eso sucede en algunos países, también equivale a que sus corredores sean detenidos y procesados.

El doping se ha llevado ya por delante a algunos equipos. El Festina andorrano, por ejemplo, que quedó herido de muerte después de que al equipo se le encontraran 400 dosis de EPO en el Tour del 98, el TVM holandés, cuyos corredores huyeron aprovechando el paso de la carrera por Suiza, el Mapei, cuyo patrón reconoció ayer que se siente derrotado por el doping. De los equipos españoles ninguno ha desaparecido por escándalo, pero a Vitalicio se le quitaron las ganas de seguir, la ONCE se lo pensó y Banesto ya no seguirá. Ésta es la dura realidad del ciclismo, que ahora cumple su penitencia.

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