Reconocimiento al atletismo
El secretario de Estado para el Deporte, Gómez Angulo, reunió ayer a la prensa para presentar el plan de infraestructuras. Aprovechó también el momento, ahora que nos acercamos al fin de año, para felicitar públicamente a todos los deportistas por sus resultados, tan buenos que nos han situado como séptima potencia mundial. No quiso nombrar a ninguno en concreto para no caer en olvidos, pero sí hizo una excepción al hablar de deportes, y expresó su reconocimiento al atletismo por el gran año que ha tenido. Fue una justa excepción, porque 28 medallas son muchas medallas.
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Realmente han sido muchas más: 62 salen contando campeonatos iberoamericanos, universitarios, challenges internacionales, Copa del Mundo... Pero tampoco hay que ser ventajistas. Nos sobra con contar sólo las ganadas en competiciones del máximo nivel, que la Copa del Mundo no hay que considerarla como tal pues los atletas extranjeros llegaron fuera de forma y no la prestaron demasiada atención. El caso es que el acopio de medallas ha resultado imponente aún habiendo sido a nivel continental, no mundial. Hace cuatro años hubo las mismas competiciones y sólo sumanos 11 medallas.
Presumir de medallas en atletismo es muy legítimo. Y más desde que en Europa subir al podio está carísimo, que antes la URSS era un sólo equipo; ahora se ha multiplicado porque en las competiciones sigue habiendo rusos, pero también bielorrusos, ucranios, lituanos, letones, estonios, etc. Y el atletismo es un deporte que, además, se practica en todos los países, porque todos los niños corren, saltan y lanzan de manera natural, pero no todos tienen la oportunidad de nadar, de montar en bici o de jugar al tenis. Por eso que en el deporte más universal seamos alguien es para estar orgullosos.
