Primera | Atlético 1 - Valladolid 0

El Niño Aladino

Fernando Torres volvió a ser decisivo. Su gol dio la victoria ante un Valladolid valiente que mereció un mejor resultado.

<b>MATADOR</b>. Contra y Jorge felicitan a  Fernando por su gol que permitió una victoria importante para el Atlético para seguir en cabeza.
Manolete
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Es un lujo para el Atlético tener un jugador como Fernando Torres. Cuando peor lo pasa su equipo saca el manual y sus goles permiten estar en las posiciones de privilegio. El Niño salvo los muebles ante un Valladolid muy ambicioso y que tuvo su principal problema en la falta de puntería.

Los de Moré salieron asustando. No se cortó un pelo y salió metiendo al Atlético en su propia defensa. Colsa robó el balón a sus ex compañeros y los de Luis pronto empezaron con sus sufrimientos. Los rojiblancos se partían en el centro del campo, José Mari se descolgaba rápidamente para ser un segundo delantero junto al Niño Torres y la distancia entre la defensa y delantera madrileña era abismal. Pachón en dos ocasiones puso a Esteban al borde del abismo. Fernando Sales tampoco se cortaba y puso el turbo para imponer su velocidad por la derecha. Salvo los remates de cabeza de José Mari, el teórico pez gordo estaba claudicando por su forma de jugar. Incluso Hibic hacía un claro penalti a Colsa en un agarrón en el área.

Colsa era amo y señor del partido. Al Valladolid le faltaba puntería en sus contras más que peligrosas. La esperanza del Calderón era la izquierda de Stankovic y los balones bombeados. El único conjunto que exhibía buenas maneras era el pucelano, que se movía con mucho sentido. Los arreones individuales del Atlético llevaban algo de emoción. José Mari tuvo el gol en sus botas, aunque Peña estuvo más listo. El Niño no tenía su noche, ya que ni una pelota se bajaba al suelo para explotar sus habilidades técnicas. Hasta la famosa línea de rechace de Luis era visitante. Los rojiblancos añoraban un enganche para dar sentido a sus acciones ofensivas.La pareja Movilla-Nagore no encontraba su sitio. Esteban siempre atento volvía a salvar una situación comprometida ante Pachón.

Lámpara

La salida atlética después del descanso fue explosiva. El Niño sacó su libro particular y se inventó una jugada marca de la casa que no fue gol de verdadero milagro. Jorge dejó en la caseta a Aguilera. El Valladolid apostaba por Chema para seguir trabajando de lo lindo en la zona central. La presión de Moré funcionaba, aunque los rojiblancos parecían tener la chispa de velocidad que antes les había faltado. Nuevamente Sales exigió a Esteban una salida providencial. El punta cambió su posición con Pachón para explotar su velocidad ante los centrales madrileños y a punto estuvo de dar un serio disgusto.

Era los castellanos quien marcaban el ritmo del partido, hasta que salió nuevamente el Niño de su lámpara y acertó a conectar un cabezazo que abría el marcador. Luis ya antes había puesto a Albertini en el campo y terminó con Luis García para asegurar una victoria que le permitía seguir en el tren de la cabeza.

El partido siguió alocado y sin dueño. Colsa proyectó a su gente hacía arriba y no sacó más provecho gracias a la soberbia noche de un Esteban en estadio de gracia. El sufrimiento de la grada fue evidente, ya que la gente castellana peleó su suerte hasta los minutos finales. Un partido entretenido, que sacó el Atlético gracias a la habilidad y la magia de su mejor futbolista, Fernando Torres.

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Colsa jugó un gran partido

Colsa volvía al Calderón. Está cedido y ayer cuajó un gran partido. Los otros rojiblancos como Mario, Chema y Óscar tampoco desentonaron.

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