Un buen acompañante
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Si hay algo que caracteriza a Adrián Bastía es su gran capacidad de trabajo. Jugador de medio campo con cierta polivalencia, puede desenvolverse tanto en el mediocentro como en la banda derecha, aunque le falta velocidad. Piensen en aquel Racing campeón del Apertura 2001 de Mostaza Merlo y encontrarán una buena definición de lo que es Bastía. No enamora a nadie con su fútbol, e incluso se puede dudar de su rendimiento lejos del estilo colectivo de aquel equipo. Junto a Chatruc, fue una de las piezas claves de Racing, con el que dio un bajón importante este último año con la llegada de Ardiles.
Futbolista de fuerza, con un gran sentido colectivo del juego y que nunca esconde la pierna ni baja los brazos. Bastía une a estas virtudes un buen disparo lejano. Sólido, necesita un organizador a su lado para sentirse cómodo. Trabajará para él, como bien aprendió de Mostaza Merlo, y no se complicará la vida. Los argentinos casi nunca decepcionan y jamás les puede la presión. En ese aspecto Bastía no tendría problemas en el fútbol español.
