El Portland sale vivo de Pucela
Protagonizó un encuentro agónico y espectacular frente al Valladolid
Con mucho sufrimiento y hasta un ápice de angustia, el Portland logró ayer en Valladolid cambiar el signo pendular en sus encuentros con el equipo vallisoletano. Es decir, de partido para tí, para mí, se ha pasado a dos triunfos consecutivos del conjunto navarro, que necesitaba ganar para optar a la Copa Asobal reservada a los tres primeros al final de esta vuelta.
El caso es que el encuentro transcurrió por los cauces de la igualdad, salvo el inicio de la segunda parte, cuando el Portland parecía que rompía el choque. Ahora bien, si el conjunto de Equisoain se singulariza por su dominio del tiempo y la situación, el Pastor lo hace por su facilidad para resolver situaciones comprometidas apelando a su juego rápido en la búsqueda del gol.
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Eso pasó ayer. El que parecía muerto revivió, sacó a relucir sus virtudes y levantó cinco goles en 15 minutos para colocarse en un taquicárdico 2-27 a cinco minutos del límite.
En esas situaciones el Portland se crece. Está tan acostumbrado a jugar finales igualados que jamás se descompone. Parecía que el Valladolid llegaba con ganas a la recta final, que remontaría por fin, y llegó lo de siempre: balón perdido por Fis, o recuperado por Richardson, y golpe de mano con dos pases del central al extremo Mainer para recuperar el mando. Y para redondear, gol de Jovanovic en una segunda parte que hace justicia a la fama ofensiva que atesora el yugoslavo.
