Yo digo Pedro Pablo San Martín

El zarpazo de Iker

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Aunque parezca mentira, Iker Casillas está aún en edad de conseguir el segundo Trofeo Bravo al mejor jugador menor de 21 años. Es decir, es un niño gigantón. Un niño héroe, me corrijo. Un fenómeno que salvó al Madrid en Glasgow en aquellos veinte minutos de vértigo. El mismo que en Yokohama ha sacado el zarpazo del tigre en la acción más impresionante que se recuerda en el fútbol contemporáneo. La situación era irreversible para cualquier portero de carne y hueso: Miguel Ángel Benítez estaba a metro y medio de chutar a puerta vacía cuando apareció ese brazo felino taponando el camino del balón. Parada de partido.

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El guardameta más fashion (algún día contaremos el por qué de esta etiqueta) de Europa dejó su huella en Yokohama, en tierra de campeones. Este chico de Móstoles es una megaestrella que pone cara de no hacer nada del otro mundo. Tiene esa cosa muy de barrio que es el instinto de supervivencia, de no rendirse hasta el final y por ahí le viene la entereza en los momentos más delicados. El Madrid de este año de gloria ha de enmarcar la fotografía de Glasgow y de Yokohama con un ribete dorado señalando al jovencito de las manoplas, porque en las dos finales ha hecho historia.

No es hablar por hablar. Hay pruebas para coronar a Iker como mejor guardameta de Europa. Suena a atrevimiento para los fanático se Kahn. Pero seamos claros: el alemán ‘cantó la traviata’ en la final del Mundial y ha hecho agua con el Bayern más de un día. Y si no, miren dónde están los muniqueses en Champions...El Madrid tiene guardameta para hoy y para muchos años. Porque va a más a pasos agigantados. No puedo dejar de felicitar a Amieiro, su maestro, que no se cuelga medallas.

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