Tomasevic, un pívot fabricante de títulos
Ha ganado la Liga con todos sus equipos (Estrella Roja, Partizán, Buducnost, Tau) y es doble campeón mundial
De no ser porque la frase es antigua (Si quieres ganar, ficha un pívot) podría pensarse que se forjó pensando en Dejan Tomasevic, un hombre llamado título cuya efectividad se define con un solo dato: ha sido campeón de Liga con todos sus equipos. Y por si quedaban dudas, tiene tres medallas de oro europeas y dos mundiales con la selección yugoslava. Y no como un jugador de segundo plano, sino titular.
El sábado Tomasevic ejerció de verdugo madridista, pero su recital de juego fue de tanta calidad y elegancia (o sea, clase en estado puro) que el público del Pabellón terminó ovacionándole. El jugador quedó a la vez sorprendido y halagado: "Yo juego para el público del Pamesa, como el año pasado para el del Tau, pero agradezco mucho el trato de los aficionados madridistas".
Dejan Tomasevic (Belgrado, 6-5-1973) podría ser, de hecho, jugador madridista, porque de igual forma que le fichó el Tau pudo hacerlo el Real Madrid, cuando el jugador se decidió a salir de su país tras hacer campeón al Buducnost. Tomasevic es muy patriota, muy sensible a la causa yugoslava, y se resistió a emigrar pese a las ofertas. Pero su ficha (un millón de dólares) era muy alta para el club montenegrino.
De Vitoria a Valencia. Lo mismo pensó el pasado verano el Tau, que pese a tenerle fichado otro año aceptó traspasarle al Pamesa. Tomasevic y su esposa estaban felices en Vitoria, sin ánimo de marcharse (la segunda hija del matrimonio nació allí), pero la economía manda y el Pamesa ha pujado fuerte.
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Aparte de su familia, su país y el baloncesto, Dejan Tomasevic tiene tres pasiones: la gastronomía, los automóviles (acaba de importar dos Lexus de EEUU) y el Partizán. Es un forofo acérrimo del equipo belgradense, hasta el punto de que cuando jugó allí con el Tau hizo la rueda de calentamientro con una camiseta del Partizán que le entregó un amigo. Le costó una multa tremenda, pero los hinchas partisanos nunca olvidarán el gesto.
Dejan es sensible, pero también realista: "Ahora estoy muy contento en Valencia y todo marcha bien para mi familia, pero todo depende de los resultados".
