Youzhny, de Yeltsin y... de Kournikova
Mikhail Youzhny (Moscú, 1982) consiguió ante el francés Paul-Henri Mathieu el punto decisivo que le daba a Rusia la primera Copa Davis en su historia. Youzhny jugó el último partido de la final en relevo del cansado Kafelnikov. Y creció para el tenis en el Spartak de Moscú, el mismo club donde se formó una tal Anna Kournikova.


Boris Sobkin tiene la clave: "Mikhail, Misha, es mejor que su hermano Andrei, porque tiene la capacidad de resolver las situaciones difíciles, una detrás de otra". Un solucionaproblemas, un limpiador, como Harvey Keitel en Pulp Fiction. Tan bien ha solucionado los problemas Mikhail Youzhny... que ha dado a Rusia la primera Copa Davis en su historia.
Boris Sobkin es el viejo entrenador de tenis del viejo Spartak de Moscú que ha guiado los pasos de los hermanos Mikhail y Andrei Youzhny... y que puso la raqueta en las manos de una tal Kournikova. Manos blancas que no ofenden. Pero la mano de Misha Youzhny ha guillotinado el orgullo francés en el partido delirante que abrochó la final de la Davis y la temporada 2002.
Rusia nunca había ganado la Davis, ni cuando participaba como Unión Soviética con Metreveli y Likhatsev contra Santana y Gisbert. Los ruskis se lo pensaron mucho antes de meterse en el capitalista y snob torneo de la Ensaladera: no entraron antes de 1962 y dimitieron en 1980, cuando se aprobó el tenis como deporte olímpico.
Noticias relacionadas
Cuando la URSS hizo implosión y Kafelnikov hizo explosión, Rusia volvió a la Davis y perdió las finales de 1994 y 1995, ante Suecia y EEUU. En el 95, en Moscú, Mikhail Youzhny, un recogepelotas hijo de dos economistas, ganó su primer match point en la élite, al arrebatar los autógrafos de Sampras y Courier.
"¿Cómo se dice en ruso corazón grande...?", se preguntaba ayer L´Equipe en la tira de Chenet. Respuesta: "Youzhny": Aquel recogebolas del Spartak... El extenuado Kafelnikov le dejó la plaza en el partido de la muerte, por un juramento del equipo ruso: "Quien no pueda, que lo deje". Safin hizo un punto de oro con Grosjean, el 2-2. Y en cinco sets de fuego, Youzhny, cuyo revés es mejor que la derecha, reventó a Mathieu y extasió a Kournikova, que lo veía en Zaragoza. En Bercy, Boris Yeltsin dijo que el mérito era suyo: por estar allí, en el 99 aniversario de la Davis. Misha sonreía: "No sabía que se podía ser tan feliz". Tan feliz como Kournikova. Y como toda la Madre Rusia, corazón grande...