Simón, el árbitro periodista
El brasileño Carlos Eugenio Simón será el encargado de dirigir la final de hoy. Nació hace 37 años y fue a los 18 cuando, gracias a uno de sus maestros, el profesor Luis Cunha, descubrió que su vocación era el arbitraje. Pese a sus polémicas actuaciones, acudió al Mundial 2002, donde consiguió lavar su imagen.

Carlos Eugenio Simón nació en Braga (a 500 kilómetros de Porto Alegre) hace 37 años. Su pasión por el arbitraje comenzó cuando tenía 18 años recién cumplidos, gracias a uno de los maestros del colegio en el que estudiaba, el profesor Luis Cunha, que le animó a realizar un curso de arbitraje: "Siempre me decía que yo estaba totalmente capacitado para ser un buen juez, que ese era el camino que tenía que seguir y por eso no lo dudé".
Simón es árbitro FIFA desde 1997. Participó en el Mundial Sub-20 de Nigeria en 1999. En los Juegos Olímpicos de Sidney, dirigió el España-Italia (que ganaron los españoles por 1-0). Su peor momento profesional lo vivió recientemente: el 8 de mayo de este mismo año. Se disputaba la final de la Copa de Brasil entre Corinthians y Brasiliense. Su actuación fue bastante desacertada, y la CBF (Confederación Brasileña de Fútbol) decidió suspenderle por favorecer al Corinthians. Poco después, él mismo se sorprendió enormemente cuando le notificaron que acudiría al Mundial de Japón y Corea: "Recuerdo aquella llamada. Tuve la certeza de que tenía en mis manos la oportunidad de honrar y dignificar la imagen del arbitraje brasileño. Era el gran sueño que me había planteado cuando decidí orientar mi carrera profesional hacia el arbitraje". Tanto es así, que las cinco siguientes noches las pasó sin poder dormir. En el Mundial, Simón aprovechó las dos oportunidades que tuvo para lavar su imagen: dirigió el Inglaterra-Suecia y el México-Italia (ambos en la primera fase).
Las duras reprobaciones que ha sufrido a lo largo de su carrera profesional le han ayudado a forjarse, y ahora sólo tiene una consigna: la autocrítica. No se conforma con repasar mentalmente sus actuaciones después de los encuentros, sino que graba los partidos que dirige con un único objetivo: revisarlos con todo detalle (tantas veces como haga falta) para corregir sus errores.
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Además, acostumbra a utilizar las últimas horas de cada día para prepararse físicamente: corre 12 kilómetros y completa sus entrenamientos con sesiones en el gimnasio. Todo ello lo motiva su afán de superación, ya que él es quien más critica sus propias deficiencias. Su amor por el fútbol no se queda sólo en el arbitraje. Su pasión por este deporte le animó a decidirse por estudiar una carrera. Y para estar definitivamente vinculado al mundillo futbolístico se decantó por Periodismo y se licenció en 1991.
Hoy, Simón será el encargado de solventar una difícil papeleta: dirigir el partido en el que se decidirá el campeón de la Intercontinental. Confía plenamente en sus posibilidades y hay algo que le tranquiliza: "Ronaldo es uno de los jugadores más educados y más inteligentes que he conocido dentro de un terreno de juego".