Glamour y derrota
Entre suspiros y gritos de "quién fuera Enrique", la jugadora rusa lució palmito y fue arrollada en la pista por Conchita Martínez ante 10.000 espectadores


A las 18:27 horas de ayer, Anna Kournikova, con la cara brillante de maquillaje, rimmel de ojos y pintura de labios, se despojaba de su sudadera para exhibirse con Conchita Martínez ante 10.000 espectadores que casi llenaban el Príncipe Felipe. El público kournikovo saludó el destape de la rusa con "ooohs", "aaahs" y gritos de "tía buena", "maciza" y "quién fuera Enrique" (Iglesias, claro). Como Burt Reynolds ante Demi Moore en Strip Tease...
Así, Kournikova se quedó en un dos piezas Adidas sugerente, con aberturas laterales y faldita muy corta. La coleta rubia, enrollada. Los senos, bien apretados y marcados por su sujetador Berlei. A las 18:32 horas miró su reloj Omega de oro y diamantes: comenzaba el partido. "Anna viene dispuesta a jugar a cualquier cosa con nosotros", dijo el árbitro, Miguel Angel Palazón. Menos a tenis, claro...
En sólo 17 minutos, la mano de Conchita Martínez, sin hacer excesos, mecía la cuna del partido y desmadejaba la coleta de la moscovita: 4-0. La aragonesa pensó en su rugiente público y dejó entrar en la pista a Kournikova... un poquito. Primer set, 6-3 para Conchita en 35 minutos. En el palco, Antonio Suárez (PP), primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zaragoza, preguntó a los periodistas: "¿Qué ha hecho el Levante...?"
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A las 19:09 horas empezó el segundo set, que duró 49 minutos y supuso la peor humillación para el tenis de Kournikova. Conchita Martínez descansó un rato en su peculiar mundo mental y dejó a la muñequita de Moscú mandar hasta por 5-2... sólo para ganarle de carrerilla los cinco últimos juegos, ocho de los nueve últimos puntos: eso es abusar. Así que Martínez ganó 6-3 y 7-5 en 86 minutos. Kournikova, a la que se le desteñía el tinte rubio con el sudor, perdió su saque seis veces en 10 juegos con su servicio: dobles faltas, horribles errores no forzados... y capotazos de Conchita con derechas y reveses paralelos. "La clave es que Kournikova vende mucho. Tan mala no es... ella lo intenta", excusó la misma Martínez, quien dijo haberse empleado "al 100%". Cuando Conchita estaba con la prensa, Kournikova, que había regalado su raqueta Yonex, miraba con sus patrocinadores la paga extra por los minutos que habían pasado de la hora de juego.
Luego, Anna se encerró para ver la final de la Copa Davis entre Rusia y Francia. No es imposible que aún queden algunos periodistas esperándola en la sala de prensa. Lo dice la misma Kournikova: "En Miami paso más desapercibida, porque hay muchas chicas tanto o más guapas que yo". Claro: aquí tenemos que conformarnos con Carmina Ordóñez, y después, pasa lo que pasa.