Primera | Betis 1 - Athletic 0

Obrigado Marcos

Assunçao anotó su tercer gol de libre directo y dio el triunfo al Betis. Larrazabal falló un dudoso penalti en el minuto 68

<b>assunçao fue determinante</b>. El brasileño abrió la lata rojiblanca en un partido en el que la maquinaria ofensiva bética estaba agotada.
Actualizado a

La parroquia verdiblanca ha incorporado un nuevo ritual a su liturgia dominical. Su protagonista es Marcos Assunçao, un brasileño de pies pequeños al que echó de Roma el tal Capello. El bético, a imagen de aquel artista de los lanzamientos de faltas que era Gabi Calderón, celebra los libre directos. Como si fuera un pateador de rugby coloca la pelota con mimo, retrocede dos pasos atrás y uno a la izquierda, se concentra en el golpeo e impacta el esférico con el interior de forma que describe una comba en su trayectoria que salva las barreras y se acelera a medida que llega a la portería contraria haciendo estéril la estirada del portero rival.

Ayer, un gol de libre directo de Assunçao definió un partido trabado en el que verdiblancos y bilbaínos se atascaron hasta que Megía Dávila señaló un estricto penalti en el área verdiblanca. Un encontronazo entre Ito y Alkiza exagerado por el rojiblanco situó a Larrazabal en el punto fatídico. El trallazo del lateral salió fuera por poco y eso marcó un punto de inflexión en el juego bético, que se marchó rabioso al ataque.

Atasco en Heliópolis.

Hasta ese minuto, el 68, el partido había sido un atasco monumental en el centro del campo, con un Denilson encarador y voluntarioso y un Joaquín que lo intentó pero no pudo. En el Athletic, Joseba Etxeberria y Urzaiz no daban señales de vida. El poco peligro existente llegó con las apariciones de Ezquerro y Fernando, que jugaban entre líneas. Dos nueve y medios, con el gol de un delantero centro y la capacidad técnica de un diez. Los leones, viendo que el Betis dominaba pero no inquietaba, estiraron sus líneas y Joseba y Ezquerro realizaron un par de inocentes tentativas ante Prats. Quién sabe si por culpa del balón (ayer jugaron con el rojo, el de esta temporada, y no con el verde) o quizás por la inoperancia de los dos arietes, hasta el minuto 41 no se vio una ocasión realmente clara. Fue tras la única conexión entre Denilson y Joaquín. El diestro recibió un plantillazo dentro del área y Luis Fernández lanzó alto por poco el libre indirecto.

Noticias relacionadas

En la segunda parte, Víctor y Heynckes pusieron en liza a hombres de la calidad de Capi, Alfonso, Yeste o Arriaga. El Betis ganó en movilidad, con un dinámico Denilson y un Capi al que le falta un poco de ritmo. El Athletic, poco, o casi nada. Los leones cuando salen de la selva, de San Mamés, pierden la fiereza y muestran una indolencia ofensiva realmente preocupante.

A este Betis le acompaña la sensación de que en cualquier momento se saca una genialidad de la chistera y te hace un gol y eso ocurrió. El partido estaba trabado en el centro y enmarañado en las bandas, hasta que Megía pitó penalti. El fallo sirvió de acicate a los verdiblancos y Capi, Fernando, Alfonso y Denilson pisaron área antes de que Arriaga agarrara inocentemente a Alfonso a tres metros del área. Luego llegó el ritual, el gol de Assunçao, y el alivio de la grada. Un detalle, el del la falta, le dio el segundo punto al Betis. Otro detalle, uno de Prats, le dio el tercero. En el 92, Julen Guerrero lanzó una falta desde la derecha. La pelota describió una comba en su viaje hasta el área pequeña, donde Urzaiz quedó citado con ella. Testarazo y... la manopla derecha de Prats. ¡Ufff!

Te recomendamos en Polideportivo