Yo digo Vicente Carreño

Podemos esperar

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Vale, sí, la Champions todavía está lejos. Bastó la presión, las ganas, la furia de Osasuna para que el Atlético se derritiese como un azucarillo en El Sadar. Y eso que era la ocasión soñada para demostrar que este equipo tiene sitio en la parte noble de la tabla. No fue posible. El Atlético todavía tiene que seguir sufriendo.

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Lsalida del equipo de Luis, eso sí, fue explosiva, espectacular. Veinte buenos minutos, con Movilla inmenso de maestro de ceremonias, de director indiscutible del juego rojiblanco. Fue un espejismo. Se fue diluyendo Movilla y con él desapareció el equipo. ¿Y Albertini? No sabe, no contesta. Echamos en falta en el duelo de fuerza que Osasuna planteaba en el centro del campo la potencia de Nagore, que ha cumplido siempre que ha aparecido formando pareja con Movilla. Pero esta vez se quedó en el banquillo.

Cuando Osasuna se hizo con el mando del partido, emergió Esteban y demostró que no hay debate en la portería atlética, sino dos porterazos. Tanto monta Esteban como el Mono Burgos. Dos tipos con estilos opuestos, pero los dos extraordinarios bajo los palos. El asturiano es más sobrio, un guardameta clásico que irradia seguridad. El buen día de Esteban no le bastó al Atlético, que en El Sadar se ha bajado de la nube de la Champions. No importa. Este equipo necesita tiempo. Podemos esperar.

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