Florentino y el mercado asiático
El presidente sufrió con la derrota ante el Boca. El plan de expansión por Asia se tambaleó. Ahora llega la hora de la revancha. Hay muchos millones en juego.

Recuerdo el gesto de Florentino Pérez al encontrarnos en el estadio Olímpico después de que Palermo arruinara al Real Madrid en la última visita a Tokio. El presidente estaba hundido. Le dolió aquella derrota como pocas. Nunca le he vuelto a ver tan contrariado. Y, después, en el avión del interminable regreso de los perdedores, me lo contó: "Japón y Asia en general, es el mercado del futuro. Aquí no debíamos haber perdido. Tenemos muchos planes de expansión en esta zona y dando esta imagen no vamos a ningún sitio".
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Fue el primer palo deportivo para Florentino. Y el cuerpo se le quedó con unas ganas enormes de revancha. Dos años después se le presenta la oportunidad de cobrar esta cuenta pendiente. Y estoy convencido de que si hay alguien tenso, quizás hasta nervioso, por la ansiedad de conseguir la victoria ese es el propio presidente. Y no sólo quiere una victoria, lo que pide a sus chicos es espectáculo. La idea es captar la atención de los millones de aficionados asiáticos (no sólo japoneses) para abrir las puertas de un mercado que reportaría ingresos impresionantes, tanto en venta de productos como en contratos para el verano. Efectivamente, este final de temporada es aprovechable por el Madrid para organizar esa mil veces anunciada y nunca cerrada gira por Asia. Con Ronaldo, Zidane, Roberto Carlos, Figo y Raúl, cada partido se facturaría a 2.000.000 de euros. Un dineral.
Florentino dispone de un estudio muy detallado sobre la capacidad de penetración del Madrid en estas latitudes donde manda el béisbol. Dicen que es a día de hoy el club de fútbol más seguido, por encima de Juve y Manchester. El consumo de madridismo es imparable, por encima de la NBA del mejor Jordan. La última muestra fue la compra en China de los derechos para ver el Barcelona-Real Madrid en directo. Y el presidente no es ajeno a este tirón que es oro puro. De hecho, hay en un cajón del Bernabéu un plan muy singular para comprar en China un equipo de segunda fila que pudiera llamarse Real Madrid. Pero esta es otra historia.