Pasarela Kournikova
La rusa juega hoy un partido de exhibición contra Conchita Martínez en Zaragoza, entre desplantes a la prensa y con ambiente de paparazzi


Las estrellas del rock y de la moda, que no del tenis, son así, justo como Anna Kournikova: instalan una pasarela ambulante, basada en su glamour, encantos y trapitos, y el resto es cuestión de la mercadotecnia. Marketing puro y duro, para entendernos.
La llegada de Anna Kournikova a Zaragoza para exhibirse hoy durante una hora exacta ante Conchita Martínez estuvo rodeada de todos los mecanismos de inaccesibilidad que hacen indeseable la vecindad de las grandes estrellas, aunque aquí la palabra "estrella" admite muchísimos matices.
Kournikova y sus representantes, la empresa multinacional Octagon con sede en Estados Unidos y delegación en Barcelona, "facilitaron" horarios falsos de llegada a los medios de comunicación entre los que abundan los paparazzi, por otra parte, intentaron boicotear incluso la toma de fotografías en el aeropuerto, a mediodía, y, finalmente, con el ambiente caldeado, "toleraron" a la prensa durante cinco minutos en las gradas del Pabellón Príncipe Felipe.
La rusa llegó hacia las dos de la tarde, en vuelo directo desde Milán, sin Enrique Iglesias, espantado por los 180 periodistas acreditados. Anna, recogida en la misma pista del aeropuerto por un Audi de la organización, almorzó y preparó la visita a un gimnasio que quedó suspendida por una razón de lo más importante: la llamada de una amiga rusa con la que tomó café en el hotel.
Tras el cafelito, la diva Kournikova, no Claudia Schiffer ni Gisele Bündchen, se fue a entrenarse. Antes, exigió que la pista estuviera despejada de periodistas durante su entrenamiento. Luego concedió cinco minutitos, con los guardias de seguridad en la grada, a centímetros de los periodistas. Y, ¿qué entrenamiento...?
En el Príncipe Felipe, donde saludó a Conchita Martínez, Kournikova peloteó y se entrenó con la valenciana Paula García, cuya clasificación, según propia confesión, está "en torno al puesto 250 del mundo". El gran mérito de García para hacer de sparring de Kournikova consiste en su parentesco directo con uno de los empleados de Octagon. Así funcionan las cosas en el entorno de la rusa... y así le va en la alta competición. Donde debiera haber gimnasio, hay café. Y donde las hermanas Williams se matan a pelotazos, la gran preocupación de Kournikova, según los paparazzis, era "que no se la pudiera sacar un primer plano de frente, porque odia a los fotógrafos y los periodistas".
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Sin Iglesias a la vista, los paparazzis se esfumaron, pero Kournikova, todavía presa del "complejo de estrella", salió por la puerta trasera del Príncipe Felipe en otro coche, un monovolumen, que también la esperaba a pie de pista.
Y de la pista del pabellón, AK fue directa al garage del hotel y a su planta, cerrada por guardias de seguridad. Así son las estrellitas: rubias teñidas, maniáticas y muy vampiresas. De tenis (?), una horita esta tarde, a cambio de 120.000 euros. De nada.