Yo digo Martín Tello

España, en el Paraíso

Martín Tello
Redacción de AS
Actualizado a

Con esta España es fácil inaugurar un club de fans, comprarte su camiseta (no sólo de Ronaldo vive el márketing) y llamar a las agencias de viajes para reservar billete para pasarte dos semanitas de asueto con las suecas, en la Tierra Prometida para el Moncho Team. En el Europeo de Suecia ya es segura la presencia de esta Selección emergente, que es capaz de vivir sin Gasol ni Raúl López sin sufrir daños colaterales ni traumatismos. Esta España tiene su autoestima tan elevada como las Torres Kio de la Plaza Castilla.

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En Tel Aviv y en el histórico Pabellón de La Mano de Elías, la cancha donde a Corbalán se le idolatraba como si fuese el guerrero elegido por Yahvé para acabar con Hamas, los españoles pasaron con notable alto el examen ante unos israelíes voluntariosos y exentos de talento. Viendo a tipos como Kozikaro, Lubin y Tapiro uno se acuerda de Aroesti, Berkowitz o Jamchi, leyendas del baloncesto hebreo que en los años 80 firmaron encuentros épicos con el Madrid de Rullán, Corbalán, Walter y Brabender. Israel es un fósil de cuyo pasado sólo sabemos por los libros de Historia, que asumen la caída en picado de su baloncesto.

España fue madura y se aferró a la calidad de Paraíso, The bomb Navarro y Garbajosa. Cuando la cosa se puso fea nos pusimos la piel yugoslava de Petrovic o la aragonesa de Epi y a base de triples destrozamos la débil insurrección de los israelíes. Triunfo académico, clasificatorio y reivindicativo. España va bien. Real Madrid, please, aplícate el cuento.

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