Separar el grano de la paja
De repente, parece que hemos cogido carrerilla en este fin de año y últimamente no hay semana en la que no ganemos algún título mundial. Abrió el grifo Raña en el triatlón, modalidad novedosa dominada en sus orígenes por australianos y estadounidenses, prosiguió Mata con un título en boxeo de las muchas versiones que hay, continuaron los karatecas, que se tomaron muy en serio sus mundiales porque eran en casa, y cerró la cuenta Elena Gómez, en cuyo expediente figura nada menos que campeona del mundo de gimnasia. Estos títulos se unen a una gran ristra que comenzó allá por mayo.
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Examinamos la lista y vemos que hay muchos títulos en deportes que podemos considerar minoritarios, no por el número de practicantes, que seguro que tenemos más pescadores que gimnastas, sino por la relevancia y trascendencia que tienen. No hay más que ver que el propio Comité Olímpico Internacional (COI) no reconoce deportes como la pesca, la petanca y el tiro al vuelo, donde hemos sumado este año ocho mundiales. Por eso hay títulos y títulos, aunque al final todos sumen, pero no se puede comparar el virtuosismo de una gimnasta con el de un pescador en embarcación fondeada.
Ocurre que el deporte ha multiplicado sus especialidades y éstas se cuentan por miles. En esa lucha está precisamente estos días el COI, que quiere recortar las especialidades olímpicas, y eso que hay muchas que no admite, que en tiro tenemos campeones mundiales en la modalidad de armas históricas, que ni en sueños se plantean llegar a ser olímpicos. Hace años vivíamos sólo de títulos en estos deportes minoritarios. Según la cosecha de 2002 parece que seguimos así, pero no es verdad. Tener campeones mundiales en piragüismo, triatlón, esgrima, vela y gimnasia no es ninguna tontería.
