Primera | Mallorca

"Palermo venció en el duelo de pillos"

Marcos: "Me gritó: ‘déjala pasar’. Le doy la enhorabuena".

<b>MANZANO, EN MADRID</b>. Manzano compartió mesa y mantel  en el Asador Donostiarra con su agente, Manuel García Quilón.
Gabriel Forteza
Redacción de AS
Actualizado a

La jugada clave del partido que Mallorca y Villarreal disputaron el pasado domingo en el estadio de Son Moix tuvo dos claros protagonistas: Martín Palermo, por los visitantes, y el bermellón Marcos. Corría el minuto 22 del encuentro cuando, incomprensiblemente, Marcos en la frontal del área se gira sobre sí mismo y le mete un excelente pase al hueco a Palermo, que le sirve a éste para batir a Leo Franco y adelantar a los amarillos en el marcador.

Nadie entendía la acción de Marcos hasta que el centrocampista explicó que el argentino le había pedido el balón. Según el mallorquín, "Palermo me dijo: ‘Marcos, déjala’. Fue bastante astuto, entre otras cosas, porque yo intenté hacérselo a él tres minutos antes, en una jugada de ataque nuestro en su área. Él despejó el balón y me dijo: ‘Eso no’. Una vez pasado todo, pienso que si yo no lo hubiese intentado antes, probablemente no me la

hubiera devuelto después. Creo que se quedó con sabor de revancha para ver si él sacaba provecho de la misma jugada que yo había hecho antes y lo cierto es que me engañó. Estuvo listo, yo no me lo esperaba. Creía que era un central de los míos, que me pedía la pelota ante la posible presión de otro rival, y la cedí atrás. Le dí el pase de gol y reconozco que en el duelo de pillos me ganó. Le doy mi enhorabuena".

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Todo sucedió tan rápido que Marcos no consiguió distinguir la voz que le hablaba, como declaró posteriormente al decir que "el acento mallorquín de Nadal es inconfundible y sin embargo no aprecié el deje argentino de Palermo, porque todo ocurre en un instante".

Finalmente, Marcos no responsabilizó al árbitro del partido cuando reconoció que "es muy difícil que pudiera escucharlo y en consecuencia pitar la falta técnica que marca el reglamento. Quiero exculpar a Esquinas Torres, porque es imposible que oyese la voz de Palermo. No tengo nada que achacarle al árbitro, fue un error mío y ya está. En cierto modo lo considero una anécdota; me lo tomo con buen humor y lamento que después no pudiéramos remontar el partido porque, en definitiva, ese error ha supuesto un empate en casa".

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