Elena Gómez, la reina del suelo
La gimnasta mallorquina es la primera española que se proclama campeona del mundo

Jesús Carballo, el padre de la dinastía gimnástica más importante de España, primero se sintió tenso, luego nervioso, y después se desmarcó para que nadie le viese llorar. Un cuarto de siglo de seleccionador nacional, hace tiempo que se veía en el podio, pero en el último instante, agua; una décima, un despiste, una lesión (¡tantas), nada.
Pero ayer se cambió la historia. El gallego del pelo plateado se abrazó a su último descubrimiento, a la pizpireta Elena Gómez, una competidora completa que al Mundial acudió como única representante española y limitada a dos aparatos: barra de equilibrios y suelo. Aparcó el salto porque no lo tenía tan pulido.
Pues bien, con Elena Gómez llegó, con merecimiento, el primer oro mundial para España en chicas. Se clasificó con facilidad en la primera jornada, y pasó a la final con la tercera mejor nota por culpa de una salida del tapiz. Es decir, se sabía que su ejercicio, por dificultad, elegancia, expresión y ejecución era el mejor de los ocho, pese a que la competencia era terrible.
El sorteo de la final le devolvió la fortuna que le faltó en la barra de equilibrios, en la que no entró en la final por poco. Fue la última en intervenir, y en ese momento sabía que siendo ella misma, sin exagerar, ganaba. Sus rivales habían acusado los tres días de competición, y cuando Elena apareció en el tapiz, irradiando seguridad, sólo al gallego sabio le asaltaron sus fantasmas, porque otras veces... Pero en esta ocasión las tres diagonales salieron perfectas.
Andreu Vivó, el otro finalista en la última jornada de los Mundiales en Debrecen (Hungría), no pudo mantener su enorme trabajo de los días anteriores. Acabó séptimo por un error en un giro.
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"Esta medalla de oro ha sido el premio que se buscaba tras tantos años de trabajo. Salí tranquila y con muchas ganas, aunque un poco presionada porque había visto las notas y sabía que todo me debía salir bien para poder optar al podio. Estaba mentalizada porque sabía que tenía muchas opciones, aunque en la gimnasia cualquier pequeño fallo te deja en la estacada. Mi objetivo sigue siendo el Mundial del próximo año, porque es clasificatorio para los Juegos de Atenas. Sería fantástico ganar una medalla en los próximos Juegos Olímpicos. Ésta se la dedico a mis entrenadores, que han trabajado muy duro conmigo, a mi familia, que siempre me ha apoyado y ha estado al pie de la pista, y a todos los que han confiado en mí".
