Primera | Barcelona 0 - Real Madrid 0

Hijos de Gaspart

La cabeza de un cochinillo. Una botella de cerveza. Otra de güisqui J.B. Vamos, que estuvo hasta Toshack. Otro nuevo escandalazo en el Camp Nou.

<B>PRESIÓN A LUIS FIGO</B>. El Camp Nou preparó un especial recibimiento a Luis Figo. Todo tipo de pancartas fueron exhibidas contra el portugués.
Actualizado a

Emboscada

Cayó de todo y desde todas partes, no sólo del sector de los Boixos Nois, lo que le gustaría ser a Gaspart, que un día se lo confesó a La Vanguardia. Le conozco y disfrutó de lo lindo. Provocó el lío en Antena 3. "Tengo lo de Figo clavado en el corazón". Pedía esto, lo tuvo y acabó acusando de todo...¡a Figo! Veinticinco países lo vieron en directo. Pero no. No se equivoquen: Barcelona, Cataluña, España, no es esto. Esto es lo que genera el odio, la manipulación de tanto iluminado dirigente y de los que les tocan las palmas.

Cantado

Lo estaba. Cantado y contado en AS desde hace cuatro días. La táctica se sustentaba en la emboscada. La primera se quedó pasada por agua. En cuanto los blancos enfilaron el túnel de vestuarios cayó a cántaros. Había que ser habilísimo, aquel Uri Geller que doblaba cucharas por lo menos, para abroncar, tirar de todo al campo y aguantar un paraguas a un tiempo. El agua arruinó el culé-mosaico de salida preparado para la ocasión, pero aguantaron una serie de cariñosísimas pancartas. "Hierro, carnicero". "Figo muérete" y "Figo traidor" rivalizaron con "Ronaldo, comebocadillos" y "Real Madriz, PP. Pelotazo". Hubo una polémica: "Cataluña no olvida, Judas", dedicada a Figo. Merecería un cierto análisis. Florentino dijo la víspera, en Terrassa, que en el Principado catalán existe un millón y medio de madridistas. ¿Qué no habrá olvidado toda esta gente? ¿Quién será su Judas? ¿El ausente Luis Enrique?

Motta, Mottita

Al primer córner contra Bonano en el Gol Norte, se armó. Antes la había armado el tal Motta, con un plantillazo innoble que liquidó a Makelele. Asegura Motta que es brasileño: de confirmarse, el presidente Lula Da Silva debería retirarle el pasaporte. Hasta que deje de ser un peligro para el colega, y lo es desde que era juvenil. Sin pasaporte hasta que comprenda que brasileño es Falcao, Zico, Sócrates, Romario, Rivaldo, Ronaldo, Cafú. Más: cuando el jugador franco-congoleño del Madrid se retiraba, medio estadio le gritaba aquello de ¡uh, uh, uh!

Luis se redimió

El madridismo enterró anoche todas sus reticencias hacia Figo. Incluso debió entender mejor que nunca su papel hace dos años. Ausentes Hierro, Zidane, Ronaldo e incluso Makelele, Figo se echó al equipo a la espalda y jugó un partido en Barcelona que hubieran firmado Juanito, Hugo Sánchez o Camacho. Le tocaba por las ausencias y no se rajó. Los cuatrocientos madridistas o así que estuvieron en el estadio, a pecho descubierto, sin esconderse tras una peluca ni hablarse en inglés, se lo agradecieron con gritos que de ninguna manera pudieron llegar a sus oídos. La factura que Figo tenía pendiente con el madridismo, la pagó. Con creces. Junto a Helguera y Pavón fue lo mejor de su diezmado equipo. De un equipo que también salió con su táctica bien aprendida. Ni una protesta airada, respeto a las decisiones del árbitro, piel de cordero y corazón de león. Porque Figo era y fue el objetivo, pero Casillas salió indemne de milagro.

Vich, el voceador

El momento patético del partido corrió a cargo del señor que anuncia las alineaciones desde hace 40 años en el Camp Nou: Manel Vich. Había anunciado que se pararía tras pronunciar el nombre de Figo en la alineación del Madrid. Lo hizo. Más tarde, cuando la vergüenza cubría el estadio, agarró el micrófono para pedir que no se lanzaran objetos. ¡Pobre diablo!

Noticias relacionadas

El cierre

Y al final, la locura absoluta. Un candidato a la alcaldía de Barcelona aseguró que el culpable había sido nada más y nada menos que Luis Figo, por provocador. Y el señor Vilaseca, tantos años al frente del Comité de Disciplina de la UEFA, puso la guinda: "El Camp Nou no puede ser cerrado porque no alcanzaron a ningún jugador". Pues nada, señor: hasta la próxima vez que ocurra algo similar, y a ver si aciertan en esta ocasión. Pero mucho cuidado: que un partido se tenga que parar de repente por inseguridad de los propios protagonistas no es broma. Un señor de la Federación nos contó que eso es de cuatro a ocho partidos. O el Sevilla se retirará de la Liga. Vamos, digo yo.

Te recomendamos en Polideportivo