Colosos, los de antes
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Antes, cuando éramos felices e indocumentados, como diría García Márquez, los campeones del mundo de boxeo eran colosos. Tipos extraordinarios, peleadores que habían superado todas las barreras, curtidos en el ring. Sólo llegaban los más grandes. Después empezó la decadencia, la división, las mil coronas, los tramposos al mando de las mil organizaciones del boxeo. De los ocho pesos clásicos se pasó a diecisiete. Y aparecieron títulos y más títulos. Y reinó la confusión actual, con más de un centenar de campeones del mundo, varios de la misma categoría. Hay hasta campeones interinos, que es como tener el título prestado hasta que el campeón diga si quiere defenderlo.
Por eso el boxeo ha perdido audiencia y los campeones crédito. Y es en este contexto en el que Jorge Mata defiende hoy en León su título interino de la WBO. Puede vanagloriarse de ser el décimo campeón mundial español y decir que es un digno campeón. Un digno boxeador sí es. Y poco más. Con él se demuestra que el boxeo no es lo que era y que los campeones del mundo ya no son los colosos que conocimos.