"Doctor, soy deportista, a ver qué me da"
Ya tenemos otra vez el lío montado. Francisco Gutiérrez, medalla de plata en los Mundiales de ciclismo Sub-23, dio positivo. Y, como suele suceder, el asunto está muy enredado. Que si se cayó en julio, que si en el hospital le pusieron corticoides, que como dan positivo le dieron un certificado para evitar una posible sanción, que si en el control antidoping previo que pasó en España antes de la competición no se los detectaron, que si se le olvidó presentar el certificado en el control de los Mundiales... La historia está lleno de claroscuros, pero una cosa es evidente: los corticoides están ahí.
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Recientemente se celebró en Madrid una conferencia internacional sobre el doping, organizada por el Comité Olímpico Español, y lo que quedó claro es que un deportista de alto nivel jamás debe permitir que se le administre un fármaco que dé positivo, salvo casos extremos. Es la única manera de evitar jaleos. Se puso el ejemplo de que si un taxista evita tomar productos que le den sueño, aunque su sentido común sea lo único que se lo prohíbe, con razón de más un deportista que sabe que va a pasar controles debe impedir que le den productos que contengan sustancias consideradas doping.
Estiarte puso el ejemplo de cómo en los Juegos Olímpicos de Barcelona nadie del equipo tomó una sola aspirina en un exceso de celo, pero también en una muestra de responsabilidad. El deporte tiene unas reglas y, justas o no, hay que cumplirlas. Tampoco hay que olvidar que siempre se pueden hacer tratamientos con fármacos alternativos y que no dan positivo. Los corticoides, que tienen evidentes efectos secundarios, no dejan de ser antiinflamatorios y en el mercado existen productos similares que no contienen esteroides. Si se utilizaran, ni habría negligencias ni que echar las culpas a nadie.
