España, primera potencia mundial
El tenis español cerró el año 2002 con 14 jugadores entre los 100 primeros de la Carrera de Campeones, superando a todos los países

Con las cifras que cualquiera pueda manejar, el tenis español debería ser, globalmente, el mejor del mundo. Debería ser así... de no mediar algunos detalles demoledores: España, como país, sólo ha levantado una Copa Davis, la de Barcelona 2000. Y sólo un jugador español, Manolo Santana, ganó Wimbledon, con la camiseta del Real Madrid por cierto... en 1966, cuando los profesionales aún no eran admitidos al All England.
"La hierba es para las vacas". Frase célebre que desde los tiempos de Santana se ha atribuido a decenas de tenistas españoles. La pradera parece irse abriendo para los españoles con un nombre al frente: Feliciano López, el mejor español en el último Wimbledon, derrotado en octavos de final por el brasileño Sa. Otro resultado notable en Londres, tras el título de Santana, es la semifinal de Orantes con Nastase en 1973: seguimos en tiempos feudales. Después, Wimbledon es tanta maldición para la Armada española como las costas irlandesas en 1598 para la Gran Armada Invencible, la de verdad.
Es curioso, pero en la contemporaneidad, las chicas, léase Arantxa y Conchita, han funcionado mucho mejor. Agrupan cinco Copas Federación y cinco títulos del Grand Slam. Entre estos, el Wimbledon de 1994 para Conchita (ante Navratilova...) o el US Open de 1994 para Arantxa, que además se dejó dos tremendas finales de Wimbledon ante Steffi Graf en 1995 y 1996. Tras las dos mosqueteras, sólo Vivi Ruano, pero como doblista, ha llegado a los últimos actos de torneos del Grand Slam. ¿Qué comprendieron ellas que a los chicos se les escapa...?
Temor a la hierba. "No hay razón para que Corretja, Moyá o Ferrero no puedan jugar bien en hierba", dijo Pete Sampras tras el último EE UU-España de Copa Davis. "Los españoles sirven y se mueven bien. En hierba, uno puede quedarse atrás, como Hewitt, Corretja e incluso Agassi, y hacer grandes golpes. Entre los españoles, además, hay algunos de los mejores atletas del circuito y eso es esencial para las batallas en hierba", matizó Pete.
La excusa que generalizan los españoles para no jugar bien en Wimbledon es que salen de la durísima temporada de tierra batida, su temporada, y que, tras Roland Garros, se toman un pequeño descanso. "No se puede estar a tope todo el año", argumenta Corretja. Pero Conchita y Arancha sí superaban este miedo reverencial al All England. Incluso Bruguera, en tiempos, se hizo entrenar por John McEnroe para dar el salto de calidad en hierba y en las pistas duras, donde se juegan el US Open o los grandes torneos estadounidenses. No hubo muchos frutos.
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Poco a poco, los españoles, movidos por el ejemplo de Arantxa y Conchita, y el gancho de la mucha pasta en superficies duras, fueron entrenando el físico explosivo, la movilidad, el saque y la volea. Así llegó Moyá a la final de Australia en 1997, que cedió ante el mejor Sampras, y así ganó Corretja (ante el mismo Moyá) el Masters 98. Ahora, Ferrero no ha tenido más remedio que trabajar el saque y la volea para hacer lo que ha hecho en Shanghai.
Feliciano López, con su físico y saque futuristas "está llegando". "No hay nada que te dé más moral que pasar las rondas que yo hice en Wimbledon", recuerda Feliciano. Y ya asoma la raqueta Rafael Nadal (1986), sobrino del futbolista Miguel Ángel Nadal. Según los técnicos "viene con la escoba". Receta: sacar, volear, correr como un demonio... y no temerle a nadie.