Víctimas de la economía
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Botafogo y Palmeiras se fueron de la mano a Segunda y son dos ilustres víctimas de los problemas de un fútbol brasileño con más paradojas que nunca. Dos clásicos que terminan entre los cuatro últimos en una Liga de 27 equipos obliga a la reflexión. El título de la selección no debe ocultar las carencias económicas de los clubes, y no hay nadie a salvo. Ni siquiera el Sao Paulo, con su fútbol atractivo liderado por Kaka y Ricardinho, porque la necesidad de vender es tan grande que no hay proyecto que dure. El problema no explica del todo la caída de un Palmeiras con Arce, Rubens Cardozo o Zinho en el once titular, pero sí enseña que los grandes ya no acaparan el talento. Los cracks saltan de sus equipos de origen hasta Europa sin el paso intermedio por un equipo con nombre. Rivaldo pasó en su día del Mogi Mirim al Corinthians y al Palmeiras antes de llegar a Europa. Ahora no.
Ochenta y ocho años después, el Palmeiras se fue a Segunda con un equipo sin figuras brasileñas de primer nivel. Hace seis años, reunía a Rivaldo, Roberto Carlos, Djalminha, Junior, Cafú, Alex y Zinho, entre otros. Tres años después ganó la Libertadores. El Botafogo lleva mucho más tiempo nadando contra corriente. La selección brasileña espera en Corea un amistoso con Julio Cesar, Kleberson, Anderson Polga y Athirson como únicos representantes del fútbol local. Y nadie de Corinthians, Sao Paulo y por supuesto Palmeiras.
