Víctor, el añorado
Primera prueba de fuego para el Celta de Lotina y no porque antes no se haya enfrentado a rivales de entidad. Lo hizo en Valencia y consiguió los tres puntos (ya veremos quien repite en Mestalla), lo hizo en el difícil campo del Sevilla y también se llevó el partido, pero tras las derrotas ante Rayo y Athletic y la eliminación copera se ha creado una corriente que mira con lupa los pasos de los celestes y, sobre todo, su juego. Y será una prueba de fuego ante el Betis de Víctor Fernández, el añorado. Sí, añorado en Vigo por mucha gente que hace una injusticia con Miguel Ángel Lotina al criticar su juego. Es verdad que aquel Celta fue uno de los equipos que mejor fútbol hizo en la Liga, que enamoró a Europa con las victorias ante Juventus, Liverpool o Benfica. Pero también es cierto que Víctor estuvo en Vigo cuatro años y, al igual que este Celta, también tuvo altibajos. Lo importante es poder superarlos y eso será lo que intentarán los vigueses esta noche. Por eso, antes de precipitarnos en sacar rápidas conclusiones, dejemos al técnico trabajar.
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El marco es incomparable. Buena hora, buen clima, Canal Plus en directo... y los dos equipos saldrán a jugar al fútbol, o al menos eso se presupone viendo las alineaciones. Cuenten y verán: Joaquín, Capi, Denilson Assunçao y enfrente Jesuli, Mostovoi, Gustavo López, Catanha... Todo un elenco de jugadores al servicio del buen fútbol, en teoría.
Y en medio de todo esto se encuentra Fernández. El aragonés conoce a la perfección el juego de sus ex jugadores, sabe sus virtudes y sus defectos e intentará aprovechar estos últimos para entrar en una defensa que sigue siendo la menos goleada del campeonato, junto a la del Valencia. Pero también todo el mundo conoce como juega Zidane y nadie es capaz de frenarle. Por eso, esta noche más que nunca, Mostovoi tendrá la oportunidad de dejar bien a Lotina, que comparó al ruso con el francés por su calidad futbolística y humana. Víctor sabe que si el capitán celeste está entonado el partido se le puede escapar, por mucho que conozca su juego. Por eso, y aunque todos se conozcan, nadie se fía de nadie.
