Saber comprar
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Hubo un tiempo en que el Madrid tenía tres bases llamados Vicente Ramos, Carmelo Cabrera y Juan Antonio Corbalán. Eran los tres mejores de España y, quizá, de Europa. ¿Significa esto que el Madrid era entonces el único potentado en el Viejo Continente? No: significa que sabía fichar. A Cabrera le sacaron de Las Palmas con 16 añitos, a Corbi del colegio San Viator con la misma edad y a Vicente le robaron del Estudiantes, algo mayor, pero aún con su mejor etapa deportiva por delante. No basta con el dinero (de hecho, el Madrid sigue teniendolo). Hay que saber comprar.
El Madrid compró bien cuando arrancó a Raúl López de Badalona y malvendió cuando le dejó irse a la NBA. En vez de quedarse con las manos vacías debió alcanzar algún acuerdo (o algún talonario) que garantizase un relevo de lujo. Cabe imaginar que Imbroda eligió a Hawkins mientras llenaba, con prisas, las maletas para el Mundobasket. Mientras, Mulaomerovic esperaba una llamada blanca, Jaka Lakovic pudo pasar de verdugo a inquilino en el Pabellón (donde había anotado 38 puntos con el Novo Mesto), Arriel McDonald, Beno Udrih y John Holden estaban libres, y la joven estrella Milos Vujanic habría salido del Partizán con el pago adecuado. Todos los citados tienen una cosa en común: son bases superiores a Michael Hawkins
