Automovilismo | Rally de Gran Bretaña

La aventura más arriesgada de Rossi

Su 206 privado es un segundo por kilómetro más lento que los oficiales

<B>CAMBIO DE ACEITE</B>. Aunque Rossi es piloto de Repsol, su Peugeot tiene el patrocinio de Total.
Pipo López
Redacción de AS
Actualizado a

Pocas especialidades del motor permiten que un neófito compita frente a los mejores del mundo. Quizá los rallys sean los únicos que admiten esa circunstancia y este fin de semana habrá en Gran Bretaña un ejemplo ilustre. Valentino Rossi, el campeón del mundo de MotoGP, disputará la misma prueba, sobre los mismos tramos y con un coche parecido al de Marcus Gronholm o Richard Burns... aunque no idéntico.

Su peor enemigo va a ser el propio rally británico, uno de los más complicados del Mundial. Discurre por los caminos forestales de Gales, normalmente muy embarrados y llenos de trampas que hacen sudar la gota gorda a los expertos, con lo que un novel (que sólo ha disputado un rally en Monza y las pruebas espectáculo del Memorial Bettega y la Carrera de Campeones) lo tendría que pasar muy mal.

Su otro gran enemigo será él mismo. Un hombre que sólo sabe ganar allí donde compite no debe tolerar en su fuero interno que muchos desconocidos del Mundial le mojen la oreja. Y eso, si no sucede nada extraño, es lo que va a ocurrir en Gran Bretaña.

Sin ayudas electrónicas.

Pero, además, Rossi está acostumbrado a pilotar la mejor moto, y aquí no va a tener el mejor coche. Es cierto que el Peugeot 206 WRC es, hoy por hoy, la máquina imbatible de la especialidad, pero no precisamente el que utilizará el simpático italiano. Su unidad no es de las oficiales, sino un coche de los que la firma del león destina a campeonatos nacionales. Lleva diferenciales, barras estabilizadoras y cambio mecánico, y no los sistemas electrónicos que usan Gronholm, Burns y Rovanpera.

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Los propios ingenieros de Peugeot estiman que cualquiera de sus tres pilotos oficiales, si corrieran con el coche de El Doctor serían un segundo por kilómetro más lentos que con las monturas de fábrica. Y eso sin sumar que, a pesar de que va patrocinado por Michelin, tampoco llevará los neumáticos de evolución, mucho más efectivos en firmes poco adherentes.

Por tanto, no hay que marcar metas ambiciosas al campeón, porque haber aceptado el reto es una demostración de su valentía. Lo haga como lo haga, ya por ello merece un sobresaliente.

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