Déficit cero en el Madrid de baloncesto
El Madrid perdió ayer en Moscú. Su eliminación en la Euroliga comienza a ser una posibilidad real. En la derrota quizá influyera el viaje de 14 horas que realizó en la víspera del partido. No debe servir de excusa, que si el Madrid camina ahora al filo del abismo en la Euroliga no es sólo por la derrota de ayer, sino sobre todo por las dos que sufrió en su propio Pabellón, una de ellas ante la cenicienta del grupo, el Slask Wroclaw. Pero permanecer en un aeropuerto cinco horas, cenar en un avión y llegar a Moscú pasada la medianoche no es lo más indicado para jugar un partido entre profesionales.
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Y se notó. Por supuesto que se notó. No sólo físicamente, sino también táctica y anímicamente. El entrenamiento de dos horas que Imbroda tenía previsto hacer en la víspera quedó sustituido por una charla y unos ejercicios antes del partido. Y todo, porque la expedición perdió el enlace en Frankfurt. El problema se podía haber solucionado cogiendo un avión que salía una hora después hacia Moscú, pero los billetes no admitían cambio de compañía y había que comprarlos nuevos. Eso o esperar cinco horas. Se esperaron porque nadie se atrevió a sugerir la compra de los billetes Frankfurt-Moscú.
Los billetes eran veinte y hubieran supuesto un desembolso de unos 15.000 euros (2,5 millones de pesetas). A cambio de ahorrarse esa cantidad, el club no llevó a su equipo de baloncesto a Moscú en las mejores condiciones, porque no supo o no quiso afrontar los imprevistos. Algo inimaginable en el equipo de fútbol, pero sí real en la sección de baloncesto, donde ha comenzado a mirarse hasta la última peseta después del desequilibrio económico que dejó la gestión de Scariolo fichó a Tarlac por 300 millones anuales y que obliga ahora a una economía de ahorro en la que no se admiten excepciones.
